La factoría que encumbró a Manuel Añón presenta un ERE a toda su plantilla

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Celsa, que adquirió la metalúrgica de A Laracha en 2004, podría paralizar una producción de 800.000 toneladas anuales

Manuel Añón

07 de diciembre de 2012 (22:54 CET)

Hace menos de una década que la planta siderúrgica del empresario Manuel Añón en A Laracha fue vendida a Celsa, del catalán Francisco Rubiralta, dentro de un lote por el que pagó la nada desdeñable cifra de 415 millones de euros. Sin embargo, en la actualidad, la buena estrella de la factoría, ahora denominada Celsa Atlantic, parece haberse apagado. Esta misma semanas, los trabajadores han recibido la comunicación de que se pretende aplicar un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) a la totalidad de la plantilla que tendrá de duración entre dos y tres años.

La empresa quiere llevar a cabo un ERE temporal conjunto a tres de sus plantas. Las de Vitoria y Urbina (Álava) y la de A Laracha. La plantilla gallega asegura que la noticia los ha cogido por sorpresa porque, según indican, la planta coruñesa es factible y funciona según las previsiones.

Previsiones cumplidas

“Acabaremos el año con una producción de 800.000 toneladas de material, la misma previsión que tienen para el año próximo. Aquí hay trabajo, no entendemos la razón de este expediente de regulación. Está claro que si se aplica tal y como indican, la fábrica se paralizará porque la producción no se podrá llevar a cabo”, explican representantes del comité de empresa a Economía Digital.

Según cuentan los trabajadores, 2009 fue el año más duro para Celsa Atlantic, pero los siguientes la actividad se fue recuperando paulatinamente. El expediente de regulación que se pretende aplicar afectaría a 150 de las 164 personas que trabajan en la fábrica durante dos años prorrogables a tres. El período de aplicación sería de 216 días naturales, más de las tres cuartas partes del año.

El puerto coruñés, afectado colateral


Desde el comité aseguran que este Erte afectará gravemente a los ayuntamientos de A Laracha y de Carballo, donde reside la mayoría de la plantilla, que tiene una media de edad de 30 años. Pero además, el transporte y el puerto de A Coruña estarán entre los damnificados por el proceso. “Gran parte de nuestra producción va al puerto coruñés en estos momentos y notarán mucho el cese de ella”, comentan.

Los trabajadores están dispuestos a pedir ayuda a la Xunta ante la situación en la que se encuentran. No será la primera vez que el Gobierno gallego ayuda a la factoría de A Laracha, aunque hace doce años fue por motivos distintos.

Una venta millonaria

En 2001, el grupo Añón, dedicado hasta el momento al comercio al por mayor de acero, anunció su intención de convertirse en fabricante y exportador. Para la inversión que conllevaba esta transformación, contó con el apoyo de la Xunta de Manuel Fraga que aportó 10 millones de euros.

Con el viento a favor, pasados tres años, el empresario Epifanio Campo, socio de Añón, entró en contacto con Arcelor para hacerse con Aciérie de l´Atlántique (ADA), ubicada en Bayona (Francia).

El 100% de la acería pasó a manos gallegas, aunque solo debieron pasar tres años para que ambos (Añón y Campo) se decidieran a vender todo lo levantado hasta entonces. El comprador final de todo el paquete (Siderúrgica Añón, Hierros Añón Comercial y ADA) fue Francisco Rubiralta, fortuna catalana propietario de Celsa. Pagó 415 millones de euros. El gran acierto de Manuel Añón, que lo convirtió en uno de los empresarios de mayor relumbrón en Galicia.

“La empresa se vendió por mucho, es cierto, pero antes pertenecíamos a un grupo más pequeño. Aunque importante, su carácter era más familiar. Ahora estamos en una multinacional, en la que no sabemos muy bien qué quieren hacer con nosotros”, comenta un representantes sindical.
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