La reducción de plantilla en Audasa hace que cada vez sea más difícil encontrar un operario en las cabinas de peaje de la AP-9

La dueña de Audasa: hundida en pérdidas y en manos de Ana Botín

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Itínere, matriz de Audasa, cerró 2017 con unos números rojos de 25 millones, lastrada por los costes de su deuda, con el Santander como gran acreedor

X.R.M.

La reducción de plantilla en Audasa hace que cada vez sea más difícil encontrar un operario en las cabinas de peaje de la AP-9

A Coruña, 22 de junio de 2018 (04:55 CET)

A la Autopista del Atlántico (Audasa) le salen los números, pero en absoluto a su propietaria, Itínere, un grupo que refinanció su deuda a principios de 2016 pero cuyos abultados pasivos financieros siguen lastrando sus resultados. De hecho, Itínere ingresó más en 2017, hasta los 274,6 millones, lo que supone un avance del 2,2% debido a la recuperación de los peajes, pero siguió perdiendo dinero. Todo ello es debido al lastre de su deuda.

Itínere volvió en 2017 a registrar un resultado neto consolidado negativo, que se fue hasta los 25,1 millones, ligeramente por debajo de los 29,6 millones firmados en 2016. Y todo ello pese a arrojar un beneficio de explotación, derivado de su propia actividad sin contar con los costes financieros y otras amortizaciones, de 87,1 millones.

El estigma de los costes financieros

Más ingresos, más beneficios de explotación, pero pérdidas netas... ¿Dónde está el problema? Hay que buscarlo en su resultado financiero, que presentó unos números rojos de 123 millones de euros y que condicionaron sus cuentas.

Itínere presume de que el resultado financiero, pese a ser negativo, presenta una mejora de 5,1 millones de euros respecto al obtenido en 2016, "que es consecuencia principalmente de las mejores condiciones conseguidas en la refinanciación de la deuda corporativa materializada en febrero de 2016, así como por la reducción de la citada deuda tras las amortizaciones realizadas". Sin embargo, los problemas persisten, casi enquistados año tras año, con pérdidas netas, una constante que el grupo parece amortiguar con emisiones y más emisiones de obligaciones de sus participadas (entre ellas, Audasa), para mantener sus pérdidas financieras bajo aparente control.

Una deuda de 2.800 millones

La deuda financiera de Itínere está situada en algo más de 2.800 millones de euros, y responde de ella con un patrimonio neto que supera ligeramente los 1.000 millones. Su ratio de apalancamiento al cierre del ejercicio 2017 es de nada menos que  del 72,52%, aunque la compañía insiste en que este indicador se encuentra en los parámetros de las concesionarias y que "cumplen los ratios financieros que exigen las cláusulas firmadas en los contratos de préstamos del grupo".

Entre sus pasivos financieros, es decir, el global de sus deudas, se encuentran obligaciones no convertibles por importe superior a los 1.300 millones de euros. Se trata de una herramienta a la que también recurre Audasa. De hecho, su última emisión de obligaciones sirvió directamente para cubrir y abonar los vencimientos de otras emisiones.

Los créditos del Santander

Las deudas con entidades de crédito de Itínere, el pasivo bancario puro y duro, en este caso a largo plazo, se acerca a los 1.150 millones de euros. Y en este caso emerge una entidad acreedora sobre todas las demás. Se trata del Banco Santander. La entidad presidida por Ana Patricia Botín tiene suscritos contratos de préstamo con Itínere por importe de 785 millones, que se reparten entre filiales como Enaitínere o Autoestradas de Galicia.

El Santander supera por mucho al siguiente acreedor, el Sabadell, al que la propietaria de la concesionaria de la AP-9 adeuda otros 568 millones. Ambas entidades se llevan el grueso de la deuda bancaria de Itínere.

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