Javier Fernández, consejero delegado de Cupa Group / Cupa

La deuda se come los beneficios del gigante de la pizarra Cupa

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La pizarrera Cupa cierra su primer año completo en propiedad de Carlyle con 1,4 millones en pérdidas tras asumir 13 millones de gastos financieros

en A Coruña, 01 de septiembre de 2018 (05:00 CET)

El primer ejercicio completo del fondo norteamericano Carlyle como dueño de la pizarrera Cupa, una multinacional gallega que nació en las canteras de pizarra de Valdeorras hace más de cien años, se cierra con pérdidas. El grupo, con la inmensa mayoría de su negocio en mercados exteriores, integra más de medio centenar de filiales en el holding ourensano Cupire Padesa, que acabó el año 2017 con 1,4 millones de números rojos.

En realidad, la actividad de extracción y de distribución de pizarra y piedra natural de la multinacional es rentable, como demuestra un resultado de explotación positivo por valor de 12,6 millones, salto cualitativo de envergadura respecto a los 620.000 euros del ejercicio anterior. Sin embargo, los costes financieros de 12,7 millones empujaron al grupo hacia las pérdidas.

Cupire Padesa, que integra los distintos brazos productivos y comerciales de Cupa, consolida en la sociedad instrumental Cupa Finance, cabecera del grupo fiscal. Acabó el año con 12,5 millones en pérdidas.

Cupa continúa su expansión pese a los 230 millones de deuda

Al frente de la compañía está el consejero delegado Javier Fernández y su equipo directivo, el mismo que llevaba la empresa cuando Carlyle se hizo con el 95% en una operación que implicó también a Abanca, quien controlaba el 20% del capital y estaba encantada de vender. Durante el último año, Cupa ha continuado su expansión, firmando operaciones como la adquisición de Vermont Slate Company, el mayor importador de pizarra para cubiertas de la costa oeste de EEUU; o Burton Roofing Merchants, uno de los mayores distribuidores independientes de materiales para cubiertas en Reino Unido.

Cupire Padesa, uno de los referentes del sector a nivel planetario, facturó 223,6 millones, diez más que en el ejercicio precedente. Manejaba un volumen de activos de 350 millones. La única mancha era el pasivo de 230 millones, de los que 180 correspondían a deuda con entidades de crédito. Fueron los costes derivados de esta deuda, 10,9 millones, los que lastraron el balance.

El 90% del negocio, fuera de España

De los 223 millones de negocio del holding, 197 millones se facturaron fuera de las fronteras españolas, siendo especialmente relevantes para el grupo el mercado británico y norteamericano, donde continúa extendiendo su red comercial.

Según explica la compañía en su memoria de ejercicio, la previsión para este año es positiva. “En pizarra se espera un crecimiento en los principales mercados y el logro de mejoras operativas; en piedra se continuará potenciando la actividad de distribución, especialmente de productos propios; la mayor actividad esperada en construcción en los principales mercados permitirá un incremento general del volumen de negocio en todas las áreas”, argumenta.

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