La crisis de Amper salpica a Abanca y Popular

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Con una participación marginal en la abultada deuda que acaba de prorrogar el grupo, la entidad que capitanea Escotet heredó un préstamo de 3 millones concedido por Novagalicia

Jaime Espinosa de los Montero, presidente de Amper

07 de agosto de 2014 (02:47 CET)

Amper logró este lunes una nueva prórroga de la banca para intentar llegar a un acuerdo de refinanciación de su deuda, que ascendía a cierre de 2013 a 144 millones. La tecnológica que dejó Yago Méndez después de convertirse en primer ejecutivo de la compañía durante la etapa de Bañuelos, llegó a cierre de ejercicio en quiebra técnica, con un fondo de maniobra negativo de 140 millones.

Entre otros motivos, porque tuvo que clasificar como pasivo corriente un importe de 85 millones de deuda debido a los incumplimientos del convenio de financiación con los bancos. Ahora trata de cerrar un acuerdo con un elevado número de entidades que a golpe de crédito sindicado y préstamos se han sumado a la lista de acreedores. Entre ellas están Abanca y Popular, aunque con una cuantía marginal, casi imperceptible.

Préstamo de Novagalicia

El banco capitaneado por Juan Carlos Escotet apenas supera el 1% de la deuda, según informan fuentes financieras. Heredó, eso sí, un préstamo de 3 millones de euros que concedió Novagalicia a la tecnológica en 2011.

Un año después llegó el aterrizaje de Veremonte, brazo inversor de Enrique Bañuelos, en el panel de mandos de Amper y, con el promotor valenciano en el trono, el ascenso del hijo de José Luis Méndez como primer ejecutivo de la tecnológica.

Aquello acabó mal. Dio marcha atrás Bañuelos y dimitió Yago Méndez, que afrontaba el reto de cuadrar una reestructuración de la deuda que todavía colea tras sus salida.

La doble operación de Amper

Si Abanca tiene poco dinero atrapado, Popular todavía menos. No alcanza el millón de euros. Esto se debe, entre otros factores, al elevado número de bancos que han participado en la financiación de Amper, lo que, precisamente por ser tantos, está dificultando cerrar la refinanciación.

La compañía logró un aplazamiento hasta el 30 de septiembre. La prórroga le permitió activar una operación de venta del 51% de una de sus filiales, Amper Programas Electrónica y Comunicaciones, a Thales España. La operación se cerró por 5 millones que se destinaron íntegramente a amortizar deuda.
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