La ourensana Ocasa, ahora en liquidación, construyó el Puente del Milenio en la ciudad de As Burgas

La constructora gallega Ocasa no aguanta y va a liquidación

El juez rescinde el convenio de acreedores que había aprobado en 2016 y abre la liquidación de la que llegó a ser la segunda mayor constructora gallega

La constructora ourensana Obras, Caminos y Asfaltos SA (Ocasa) se ve abocada a la liquidación. El Juzgado de Primera Instancia, número 4 de lo Mercantil de Ourense ha acordado rescindir el convenio de acreedores que la compañía había aprobado en 2016 y abrir la fase de liquidación.

La decisión judicial supone la disolución de la constructora gallega y el cese de sus actuales responsables, que serán relevados por un administrador concursal, que será el encargado de articular la fase de liquidación.

Su descenso al concurso

La compañía se ve abocada, de esta manera, a la liquidación siete años después de su entrada en concurso de acreedores. Fue en mayo de 2013 cuando esta empresa que llegó a ser la segunda constructora gallega con mayor facturación y contaba con más de 300 empleados, se vio obligada a tomar esta decisión, acuciada por los impagos de deudas y una suspensión de pagos a la que el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acusó de estar detrás de los retrasos en la construcción del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. “Esa suspension de pagos está intoxicando el financiamiento de la obra", denunció el líder del Ejecutivo gallego hace casi una década. 

La compañía también se vio golpeada por la sanción millonaria que le impuso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en el año 2011. El organismo ahora presidido por José María Marín Quemada obligó a Ocasa a abonar 5,65 millones de euros (casi el 5% de su facturación por aquel entonces) tras concluir que la firma ourensana y otras 45 empresas de asfaltos de España habían participado en un cártel para el amaño y reparto de adjudicaciones públicas.

Segunda juventud y caída

La compañía había salido de su particular UCI en 2017, cuando tras superar el concurso de acreedores y emprender un relevo generacional con su nuevo presidente, Roberto Rodríguez Ogando, que relevó en el cargo a su propio padre, José Rodríguez Álvarez, llevó su facturación hasta los 30 millones de euros y se hizo fuerte con una cartera de pedidos de 100 millones de euros.

La firma participó en la construcción del polígono industrial de Los Gavilanes (situado en el muncipio madrileño de Getafe), que en sus 1,7 millones de metros cuadrados de superficie se asientan multinacionales como Amazon, Costco o Segro, cuyo centro logístico también fue construido por Ocasa.

La compañía ourensana también había levantado plantas para proveedores de referencia de PSA en Vigo como es el caso del Grupo Antolín, así como 300 viviendas de promoción pública a lo largo de todo 2018. Todo este flujo de ingresos ha sido, sin embargo, insuficiente, para evitar la caída de la que en su día llegó a ser la segunda mayor constructora gallega y que estampó su sello a infraestructuras icónicas como el Puente del Milenio de Ourense o el Corredor do Morrazo.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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