Manuel Fraga y Xosé Cuiña en un acto de campaña en los años 90. EFE/archivo

La constructora favorita de Fraga y Cuiña lidera de nuevo la obra pública

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Taboada y Ramos, desde Lalín, se erige como primer contratista de obras del Gobierno gallego y segundo de todas las administraciones

A Coruña, 12 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Lalín vuelve a ser el epicentro de la obra pública en Galicia. Y una discreta empresa, fundada por un albañil en los ochenta, se erige de nuevo como el mayor contratista de obra pública de la Xunta. Se trata de Taboada y Ramos, que recupera un cetro que mantuvo durante años en la década de los noventa, con Manuel Fraga y Xosé Cuiña en San Caetano. La empresa familiar, además, fue el año pasado la segunda contratista por volumen total adjudicado por todas las administraciones en Galicia, en gran medida debido a las licitaciones del Gobierno gallego.

Taboada y Ramos se llevó en 2017 un total de 13 obras adjudicadas por la Xunta, con un volumen de 9,6 millones de euros, lo que representó el 6,8% del total licitado. Solo le sigue la pontevedresa Construcciones, Obras y Viales (Covsa), con otro 6% del total que salió a licitación por parte de la Xunta. Son datos del ranking que todos los años elabora la Federación Gallega de la Construcción, que concurre a todas las aperturas de plicas que se realizan en Galicia para recoger los datos.

El cambio

Un año antes, en 2016, Taboada y Ramos se había situado como la quinta mayor contratista de la Xunta, con 7,3 millones, muy lejos de lo que habían logrado en ese ejercicio grupos como Coprosa, Dragados, Acciona y Copasa.

Del total de obra que salió a licitación en año pasado en Galicia, por parte de todas las administraciones públicas, Taboada y Ramos se llevó algo más del 4%. Fueron un total de 37 proyectos por valor de 15,7 millones. Solamente le superó en este apartado la coruñesa Arias Infraestructuras, en su día vinculada al que hasta hace nada fue presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antón Arias.

Taboada y Ramos se llevó algo más del 4% del total de obra que salió a licitación en año pasado en Galicia

Taboada y Ramos nació como una pequeña empresa familiar fundada en 1988 por Manuel Taboada Gómez y su esposa Elisa Ramos. El verdadero origen de la constructora se remonta a los años 70, década en la que Manuel Taboada inicia en Silleda su actividad profesional. En los noventa, durante años y de forma consecutiva, se erigió como líder de contratación de obra del Gobierno gallego, para sorpresa del sector.

Las diferencias

Frente a la activa presencia de Taboada y Ramos en la obra pública de la Xunta, durante el año pasado de la Administración central solo recibió dos obras, por importe de 1,3 millones de euros. Las cuatro diputaciones gallegas contrataron otras seis obras con la empresa de Lalín, pero el importe conjunto se redujo a 2,3 millones de euros, según la misma fuente.

De acuerdo con el ránking de la Federación Gallega de la Construcción, los ayuntamientos están muy lejos de ser una fuente de ingresos importante para la compañía de Lalín. En 2017, fueron un total de 2,2 millones los que logró Taboada y Ramos de las corporaciones locales gallegas, repartidos por un total de quince obras. Ese volumen situó a la empresa como octava mayor contratista de los concellos gallegos.

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