La CNMV pide más garantías a Martinsa para levantar la suspensión de sus acciones

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Miles de pequeños inversores de la inmobiliaria suman cinco años atrapados en bolsa

Fernando Martín

30 de septiembre de 2013 (04:49 CET)

Martinsa Fadesa, la inmobiliaria presidida por Fernando Martín, superó en 2011 el mayor concurso de acreedores de la historia empresarial del Estado, con un pasivo de 7.000 millones de euros. Sin embargo, su cotización en bolsa, suspendida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en 2007, cuando estalló la crisis de la compañía, continúa en punto muerto. El parón atrapó a miles de pequeños inversores del grupo inmobiliario, que acumulan cinco años a la espera de que sus títulos retomen la actividad.

La solución no se espera ni a corto ni a medio plazo. Martinsa Fadesa, la sociedad que surgió de la fusión de los negocios de Fernando Martín y su socio, Antonio Martín, y Fadesa, inmobiliaria sobre la que formularon una OPA por importe de 4.045 millones de euros, remite puntualmente información a la CNMV sobre sus resultados financieros y los movimientos en la compañía. Sin embargo, entre sus prioridades no está que sus títulos vuelvan a cotizar. Está enfrascada en sacar adelante un complicado plan de viabilidad hasta 2016 y en cumplir con los pagos a los acreedores. En la compañía aseguran que sus esfuerzos seguirán centrados en estas dos cuestiones.

El organismo presidido por Elvira Rodríguez, por su parte, asegura que la suspensión no se levantará hasta que no se pueda garantizar que el inversor tiene la información necesaria para conocer la situación de la empresa y  su salud financiera.

¿Cómo se levanta la suspensión?

El proceso para revocar la suspensión, explican en la CNMV, comienza con un hecho relevante en el que la empresa remite un gran volumen de información. En la documentación explica el plan de viabilidad, el plan de pago a acreedores y debe dejar claro que los pasos de la empresa seguirán la dirección comunicada en el futuro, sin el riesgo de un cambio brusco.

Estos requerimientos, trasladables a cualquier empresa con títulos suspendidos, son los que tendrá que asumir también Pescanova, cuyas acciones fueron suspendidas en marzo de este año. Fue el primer aviso del vendaval que vino después, con el concurso de acreedores y la dimisión de Manuel Fernández de Sousa como presidente de la multinacional gallega, entre los acontecimientos destacados de la crisis. Los títulos de la pesquera volvieron a activarse durante unos días, hasta que la CNMV volvió a suspender la cotización.

Tras el hecho relevante, informa el supervisor bursátil, se evalúa la información recibida. El análisis dura varios días, antes de que se decida reanudar la cotización. “Lo importante es que haya una información clara para que el inversor sepa cómo va a salir la empresa de la situación en la que se encuentra”, explican en la CNMV.

Inversores atrapados

¿Qué pueden hacer los inversores? En el caso de Martinsa Fadesa, poco. En el despacho de abogados Arriaga Asociados, donde han representado durante el último lustro a un importante número de afectados por el concurso de la inmobiliaria, informan que los poseedores de acciones solo pueden reclamar cuando existe una contabilidad fraudulenta. “Solo es posible reclamar si la adquisición de títulos está basada en una información falsa. En Martinsa Fadesa no se produjo esto, sino una falta de crédito y liquidez tremenda. Desde el momento en el que la CNMV suspende la cotización de los títulos, los inversores ya no pueden vender ni dar órdenes en un mercado organizado”, explican.

Sin embargo, mantienen la posibilidad de vender las acciones a través de contratos privados, “como en cualquier empresa que no cotiza”, matizan en el despacho.

Reduce pérdidas


En todo caso, que el proceso se dilate parece beneficiar a Martinsa, que gana tiempo para mostrar síntomas de recuperación y evitar un desplome en el valor de sus títulos cuando vuelvan al parqué. En el momento de la suspensión, cotizaban a 7,30 euros. Es una lectura que apuntan en Arriaga Asociados.

Lo cierto es que la compañía ha maquillado sus números en el primer semestre del año. Perdió 267,3 millones en este periodo, un 16 % menos que en el primer semestre de 2012. Sin embargo, el resultado bruto de explotación (ebitda) registró pérdidas de 21,7 millones, más del doble que el año anterior, y la cifra de negocio se situó en 47,3 millones, un 21% menos.
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