La Caixa antepone Gas Natural a Brufau en la batalla de Repsol

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GUERRA EMPRESARIAL

Isidro Fainé y Juan María Nin / Foto: Andreu Dalmau

01 de septiembre de 2011 (18:54 CET)

La Caixa es juez y parte en la batalla que se libra por el control de Repsol. Debe defender sus propios intereses haciendo valer su 12,7% en el capital de la petrolera y al mismo tiempo pactar con el binomio que forman Sacyr y Pemex. Queda claro quién tiene la voz cantante tras la sindicación de las acciones de la constructora española y el grupo mexicano. Así que La Caixa ya ha establecido cuáles son sus prioridades. O, lo que es lo mismo, cuánto está dispuesta a ceder.

Para su presidente, Isidro Fainé, defender una participación en Repsol valorada en bolsa 3.260 millones de euros y la estabilidad de Gas Natural son los dos grandes objetivos. Y para preservarlos, negociará con todas las partes en el tono más conciliador posible, según ha podido saber este diario. Aunque la relación con el presidente Antonio Brufau es ahora más fluida que antaño, ambas partes se sienten traicionadas por un accionista histórico como Pemex.

Con todo, La Caixa sabe que la relación de fuerzas ha cambiado y que con casi el 30% del capital en manos de Luis Del Rivero y de su amigo mexicano –cuando este compre un 5% adicional– resultará una utopía resistirse a las pretensiones de introducir la figura del consejero delegado en Repsol.

A favor de separar cargos

Si su reacción ya fue tibia cuando Sacyr inició la guerra en Repsol a finales de 2009, con Brufau como la gran pieza a abatir, ahora para La Caixa la situación es aún más simple: no es un ningún drama que la sexta empresa española por capitalización bursátil separe las funciones de presidente y consejero delegado cumpliendo con las recomendación de buen gobierno y recuperando el esquema vigente hasta 2005, cuando Alfonso Cortina era el presidente del grupo petrolero y Ramón Blanco su consejero delegado y la compañía funcionaba con toda normalidad. Antaño había sido el propio Brufau quien reclamaba a Cortina esa figura.

Brufau suprimió este cargo creado por primera vez en abril de 2003. Queda claro que si La Caixa no pone trabas al nombramiento de un número dos, estaría tendiendo un puente de plata a la salida del actual presidente, que ya estuvo a punto de tirar la toalla el año pasado ante la postura indefinida de la entidad financiera. Finalmente, Brufau solicitó al consejo que ratificara su gestión.

Entonces lo consiguió, pero ahora parece claro que no aguantará la nueva embestida de un Sacyr mucho más poderoso. Con el apoyo de Pemex que recorta sensiblemente el radio de acción de La Caixa. La entidad, que cuenta con dos consejeros en la petrolera, elevó en un 1,17% su participación en Repsol a primeros de año por unos 320 milllones de euros hasta llegar al 12,97% actual. Sigue siendo el segunda accionista, pero a años luz de la nueva alianza.

Salvar a Gas Natural

En este escenario, el objetivo de Fainé es evitar cualquier enfrentamiento. Aunque como Repsol, La Caixa está muy sorprendida por la decisión de Pemex de liderar una acción hostil contra Brufau. Entiende que el grupo mexicano no hace sino entrar por la puerta de las oportunidades que le abren las dificultades financieras de Sacyr Vallehermoso. El grupo constructor necesita un golpe de mano para convencer a los bancos acreedores del crédito de casi 5.000 millones de euros de que otro Repsol es posible y refinanciar esta deuda que vence en diciembre.

Y ese nuevo diseño del nuevo Repsol pasaría por, entre otras medidas, “mejorar la coordinación y obtención de sinergias de la participadas relevantes de Repsol”. Es decir, de Gas Natural, donde la petrolera controla el 31% del capital, valorado en bolsa en algo menos de 4.000 millones de euros. Y en este punto, La Caixa sí tiene mucho que decir sobre una compañía en la que controla el 37% y que considera absolutamente estratégica.

La Caixa no quiere generar más inestabilidad alrededor de una compañía que desde la compra de Unión Fenosa ha pasado por un auténtico calvario en bolsa y en la que mantiene un pacto parasocial con Repsol que depende de que no cambie el control de ninguna de las tres empresas implicadas y de que la participación de Repsol en Gas Natural no descienda del 15%. A favor de los intereses de La Caixa en Gas Natural juega que ni Sacyr ni Pemex tienen capacidad financiera para lanzar una OPA sobre Repsol y que, a priori, la sindicación de las acciones no supone un cambio de control.

Por lo tanto, el objetivo de La Caixa es negociar y apaciguar a Del Rivero atendiendo a algunas de sus demandas para que cualquier movimiento en Gas Natural sea descartado. Que La Caixa apoye elevar el dividendo de Repsol es la otra opción que está sobre la mesa, siempre que no se ponga en peligro la política de inversiones de la petrolera. Todas las partes están obligadas a negociar antes del consejo del día 28 de septiembre, un día después de que se disuelvan las cámaras en España. Para entonces, la suerte de Repsol debería estar echada.
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