La burbuja de los parques empresariales gallegos comenzó con el 'Prestige'

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A pesar de que las ciudades demandan suelo industrial, muchos ayuntamientos cuentan con polígonos vacíos proyectados tras la tragedia

Parque empresarial de Vimianzo

22 de noviembre de 2012 (22:15 CET)

Las grandes urbes gallegas siguen necesitando suelo industrial a pesar de la crisis. Ejemplo de ello es la inauguración esta semana en Compostela, del polígono de A Sionlla, que podría crear unos 8.000 puestos de trabajo según la Xunta, y que nace con el 40% de su suelo ya comprometido. Sin embargo, hay otra realidad en Galicia. La de la burbuja que se creó alrededor de los parques empresariales que se fraguaron en municipios pequeños y medianos durante época de bonanza y que ahora, permanecen parados. Los polígonos de A Costa da Morte, son el mejor ejemplo de esta situación, que sobre todo afecta a la provincia de A Coruña.

En 2004, la Xunta y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) impulsaron conjuntamente el desarrollo de 20 polígonos industriales para la reactivación económica de las zonas más afectadas por el vertido del Prestige. Se proyectaron 4,3 millones de metros cuadrados para nuevos espacios de actividad industrial, comercial y de servicios que serían “generadores de riqueza y empleo”.

Previsiones de casi 9.000 puestos de trabajo

Las previsiones hablablan de que estos parques empresariales atraerían más de 1.000 empresas, una inversión de 1.200 millones y generarían 8.700 puestos de trabajo. La inversión que hizo el Estado fue de 155 millones, y la de la Xunta de unos 23. Esta se canalizó a través de la creación de la Sociedad Suelo Empresarial del Atlántico (SEA).

Todos estos parques, que debían estar acabados antes de 2008 se demoraron enormemente en su ejecución, lo que derivó en la situación actual de parálisis en muchos de los polígonos que hoy se levantan en la Costa da Morte. Uno de los más significativos es el parque empresarial de Vimianzo, el primero que se inauguró en la zona, en 2011, con 300.000 metros cuadrados.

El ejemplo de Vimianzo

“En 2011, cuando aún no habíamos entrado en el Gobierno municipal, el anterior Ejecutivo local tomó la responsabilidad del parque a la empresa constructora. La realidad es que tenemos un parque con muchas deficiencias, que fue proyectado desde Madrid, como muchos otros, y al que ahora tenemos que hacer frente”, explica el alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo, del BNG.

Antelo enumera algunos de los problemas con los que cuenta el parque empresarial. “Tiene malos accesos, uno de ellos a través de una rotonda, lo que no es muy útil para los grandes camiones. El suelo es caro, aunque desde el ayuntamiento hemos aplicado ahora unas rebajas muy importantes para tratar de atraer empresas. Al lado del polígono está el trazado de una autovía, pero esta no tiene acceso al complejo y, por si fuera poco, han inaugurado otro polígono, el de Ponte do Porto, a 15 kilómetros”, argumenta. Por el momento, el parque da más gastos que beneficios al concello, que tendrá que reponer cable de cobre por valor de 60.000 euros que fue substraído recientemente del parque.

Fegape

En situaciones similares a las del polígono de Vimianzo, está el de Cee, Carballo, y en menor medida Muros o Rianxo. Otros parques empresariales con escasa salida comercial, son también los de A Laracha y el de Morás, en Arteixo.

Desde Fegape, la Federación Gallega de Parques Empresariales, explican que la construcción desordenada de parques empresariales en épocas de bonanza ha dado lugar a situaciones como esta en Galicia. “Los parques buenos, los que están bien comunicados y bien construidos se siguen demandando, pero luego hay muchos parados que se hicieron en su momento por el impulso de los alcaldes y que ahora no tienen salida”, explican a Economía Digital.

Fegape también achaca a esta situación el hecho de que existieran hasta seis organismos públicos a través de los cuales se construían suelos empresariales. “Existían los cuatro Xestur, uno por provincia, la Sepes del Estado, y otros dos organismos más, la Sociedad Suelo Empresarial del Atlántico y Sigalsa. Son demasiadas, trabajando de forma paralela”.
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