La bolsa castiga a Adolfo Domínguez, que incumple sus propios plazos para rendir cuentas a la CNMV

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La compañía ourensana, que cayó un 2,2% tras la salida de Puig del consejo, retrasa por primera vez en una década la presentación de sus resultados semestrales

Adolfo Domínguez junto a su hija Tiziana / EFE

en A Coruña, 25 de noviembre de 2016 (01:33 CET)

Continúa Adolfo Domínguez moviendo las piezas en la cúpula del grupo textil, que ha trasladado la crisis de su negocio, en pleno proceso de reestructuración, a una crisis de dirección. En el último mes han salido cinco miembros del consejo de administración, entre ellos, José Luis Nueno, el único representante de Puig, segundo accionista de la compañía. Todos han sido sustituidos por personas de confianza del modisto ourensano.

La situación anómala que atraviesa la compañía también se trasluce en que, por primera vez en una década, ha retrasado la presentación de los resultados del primer semestre de su ejercicio fiscal. Desde 2008, con su año fiscal arrancando en febrero, Adolfo Domínguez había rendido cuentas con puntualidad a la autoridad bursátil en octubre, del mismo modo que anteriormente lo hacía en agosto. La previsión de la empresa en esta ocasión es presentar resultados alrededor del 30 de noviembre, con un mes de retraso sobre la fecha habitual.

Paso atrás en Londres

Las demoras en la rendición de cuentas a la CNMV suelen estar ligadas a discrepancias con la auditoría o con la valoración de activos, cuando la empresa acomete procesos de desinversión. Precisamente, Adolfo Domínguez arregló su balance anual el año pasado con la venta de un inmueble en el Paseo de Gracia de Barcelona, operación por la que obtuvo 45 millones, 13 millones más de lo que vale actualmente la compañía en bolsa. Según fuentes próximas a la empresa, esta inyección de liquidez está prácticamente agotada.

Las mismas fuentes indican que Adolfo Domínguez sopesa continuar desprendiéndose de activos emblemáticos y que en la agenda estaría el traspaso de un alquiler de la firma en las proximidades de la Royal Opera House de Londres. La empresa lleva tres años ajustando su red en un proceso de reestructuración que ha afectado sobre todo a Portugal y España, siendo México el mercado foráneo que mejores resultados está dando a la firma.

Más cargos afines en la dirección

Las acciones de Adolfo Domínguez se mantienen en los mínimos registrados ya durante el año pasado. En la jornada del miércoles, justo después de la compra por parte de la compañía de la participación del 1,39% del capital que tenía el ex consejero delegado Estanislao Carpio, experimentaron una fuerte subida del 6,6%.

Este jueves, los títulos volvieron a caer un 2,2% tras la salida de dos consejeros históricos, José Luis Nueno (representante de Puig) y José María García-Planas, a los que se sumó la mujer del diseñador ourensano, Elena Gonzalez, que se incorpora como responsable creativa de AD Mujer.

Serán remplazados por Adriana Domínguez González, hija de Adolfo Domínguez, y Juan Manuel Fernández Novo, quien fuera histórico director financiero de la compañía y está considerado uno de los responsables del despegue de la firma en los años ochenta y noventa.


Con la marcha de Nueno, García-Planas, Fuencisla Clemares y Juan Antonio Chaparro, no parece que nadie vaya a cuestionar el bastón de mando del presidente, de nuevo colocado como primer ejecutivo de la cadena tras la salida de Carpio y entregado a una gestión más personalista que ha tensado la relación con sus socios.

Previsiblemente, la presentación de cuentas, que ahora ya no estarán firmadas por el representante de los Puig desde 2001 en el consejo de administración, arrojarán algo de luz sobre la situación financiera de la compañía, que en su entorno califican de muy problemática.
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