La banca presiona a San José para entrar en su capital

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Jacinto Rey rechaza de momento la pretensión del pool acreedor de hacerse con parte del grupo debido a la astronómica deuda financiera, que sobrepasa los 1.600 millones

A la izquierda, Jacinto Rey Laredo, vicepresidente e hijo de Jacinto Rey, en la salida a bolsa de la compañía | EFE

15 de mayo de 2014 (20:00 CET)

La banca acreedora de San José, la mayor constructora de Galicia, presidida por Jacinto Rey, lo tiene claro. La única opción que tienen para recuperar parte del dinero atrapado en la compañía es canjear deuda y entrar en el capital del grupo. Una opción que las entidades que forman el sindicato bancario que financió a la firma ya han puesto sobre la mesa y que, de momento, no parece del agrado del empresario pontevedrés.

La situación de la constructora gallega es complicada. La deuda financiera del grupo a 31 de marzo de 2014 se eleva sobre los 1.600 millones de euros, la mayor parte asociados al crédito sindicado que consiguió por parte de un pool bancario derivado la compra de la inmobiliaria Parquesol en 2006.

Negociaciones que se alargan

En 2009 se alcanzó un contrato de financiación que establecía períodos y pagos para poder resarcir el millonario crédito, sin embargo, y ante la imposibilidad por parte de San José de cumplir los plazos establecidos, en julio del año pasado se llegó a una novación del contrato, que implicaba que la entidad debía negociar con la banca acreedora.

Tanto entidades como empresa aseguran que las conversaciones van por buen camino, aunque los plazos se han ido dilantando mes a mes. A principios de año, fuentes bancarias aseguraban que la constructora de Jacinto Rey debería presentar antes de abril la hoja de ruta que emplearía para devolver su astronómica deuda. En su última comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), debido a la presentación de los resultados del tercer trimestre, San José asegura que “las negociaciones avanzan adecuadamente” y “confía en poder alcanzar próximamente un acuerdo con las entidades financiadoras”.

El negocio inmobiliario, prenda ante la banca


No obstante, la banca no tiene tanta prisa. Fuentes del pool acreedor indican que se espera llegar a un acuerdo este verano, aunque las negociaciones van con calma. Las entidades tienen claro, que tal y como está la compañía, la única solución factible pasa por transformar deuda en acciones y hacerse con parte del grupo. “Después ya se verá si se acomete una venta de activos o qué posibilidades hay”, explican, para recordar que, a pesar de su tamaño, no es, ni mucho menos, "la primera inmobiliaria que queda en manos de la banca" en esta crisis.

Las mismas fuentes explican que la compañía ya estableció como prenda ante las financieras su negocio inmobiliario. Así también se desprende de la propia comunicación al regulador bursátil de la compañía, que indica que “la deuda bancaria, en su mayor parte está asociada a la actividad inmobiliaria”. “Dicha deuda cuenta con el respaldo de los activos inmobiliarios de la división inmobiliaria del grupo, referida principalmente al contrato de financiación suscrito con entidades en abril de 2009”.

Los números rojos crecen


La decisión de la banca de entrar en el capital de la constructora viene motivado, en gran parte, por la incapacidad de esta para corregir sus números rojos. “No podemos seguir perdonándole plazos de pago indefinidamente”, explican.

La compañía, con sede social en Pontevedra, cerró 2013 con unos resultados después de impuestos de 158,5 millones de euros en negativo, un 59,7% más que en el ejercicio anterior. En los tres primeros meses de año, las cosas no han ido mejor. Registró pérdidas de 9,29 millones, frente a un beneficio de 961.000 en el ejercicio anterior. La cifra de negocios se situó en 107,5 millones de euros, un 11,8% menos debido principalmente a la reducción de la actividad concesional en Chile.

A ello se suma que el grupo ya solicitó a las entidades acreedoras autorización para aplazar el pago de una cuota de intereses por importe de 6,4 millones de euros que venció a finales de enero de 2014.
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