La banca prepara una operación acordeón en Pescanova

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La reducción y posterior ampliación de capital que prevé para entrar en la pesquera podría dejar fuera a todos los actuales accionistas

Cristina Díaz

Algunos de los actuales accionistas de Pescanova: De Sousa, Carceller, Paz-Andrade y Francois Tech (Luxempart)
Algunos de los actuales accionistas de Pescanova: De Sousa, Carceller, Paz-Andrade y Francois Tech (Luxempart)

20 de septiembre de 2013 (19:06 CET)

A pesar de que el actual presidente de Pescanova, Juan Manuel Urgoiti, insiste en la necesidad de que la gran banca acreedora afronte una quita del 75% en su deuda, los deseos de las entidades discurren por derroteros muy distintos. Según han confirmado fuentes financieras a Economía Digital, los principales bancos atrapados en Pescanova (NCG, Sabadell, Popular, Bankia, Caixabank, BBVA y Santanter) preparan una operación acordeón para capitalizar su deuda.

Al emplear una fórmula de operación acordeón (reducción a cero de capital y posterior ampliación) los actuales accionistas perderían su participación en la pesquera y tendrían que invertir más dinero en la empresa en concurso de acreedores si quisieran mantener su posición. Eso sí, muy probablemente, la operación acordeón les daría derecho ser suscriptores preferentes en la ampliación.

Esta situación, de llevarse a cabo, podría también trastocar la composición actual del nuevo consejo de administración, ya que nuevos actores entrarían en el accionariado de la multinacional.

La estrategia de la banca

Según fuentes de las principales entidades acreedoras, el planteamiento es sencillo. Actualmente, Pescanova cuenta con un agujero patrimonial de 1.600 millones de euros. La operación acordeón serviría para que los fondos propios en negativo se amortizasen contra las acciones actuales. “Luego, el capital se repondría con la entrada de nuevos inversores”, explican. En este caso los bancos, que habrían transformado su deuda en títulos.

Esa es la hoja de ruta marcada por la banca que, aún así, esperará a conocer el plan de viabilidad de la compañía gallega que prepara Pricewatherhouse y que dictaminará, entre otras cosas, cuánta deuda puede soportar la firma de congelados.

La posición de Urgoiti

Por su parte, la posición de Urgoiti y, por lo tanto, la del segundo accionista de Pescanova y presidente de Damm, Demetrio Carceller, también parece meridiana y va en contra del plan de las entidades que formaban parte del antiguo steering committee. Aplicar fuertes quitas a la deuda y potenciar la entrada de “un socio de confianza que quiera la empresa”.

Uno de los nombres es Oetker, grupo alimentario alemán especializado en el sector del congelado que, además, es el segundo máximo accionista de la cervecera de Carceller. La banca ya ha confirmado su interés, además del de numerosos fondos buitre, entre los que destacan Fidelity y Centerbridge. No obstante, de momento, sus ofertas distan de ser atractivas.

Los bonistas

A todo este elenco de intenciones hay que sumar la de los bonistas, que en muchos casos también pasa por convertir sus obligaciones en acciones. Prueba de ello es que numerosos fondos internacionales les están comprando sus productos (que representan en total unos 450 millones de euros), aunque a un precio muy reducido.
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