La banca prepara el rescate de Pescanova, que mueve el 29% de su capital en bolsa

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Los grandes acreedores mueven ficha a la espera de que los socios rebeldes destapen sus cartas en un consejo que la multinacional no convoca

Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova | EFE

05 de marzo de 2013 (22:18 CET)

La incertidumbre tiene dos caras en el día a día de Pescanova. Por un lado, la banca se apresura a renegociar un crédito sindicado de 150 millones de la compañía pesquera, después de que 12 de las 21 entidades financieras prestatarias pusieran reparos al aplazamiento de un vencimiento de 15 millones de euros, que la compañía quería aplazar 90 días. Mientras, las acciones cerraron ayer a 6,3 euros (un descenso del 9,48%) después de fuertes movimientos especulativos durante la jornada. De hecho, ayer se movieron títulos por valor de 49,9 millones de euros, el 28,9% de su capital admitido a cotización. Un movimiento insólito en una sola jornada.

Fue precisamente la negativa de varias entidades financieras (entre ellas cajas de ahorros --Kutxa, Bankia, Caja España, Caja Duero…--, otras entidades controladas por el Frob, además de HSBC y Lloyds) a renovar las pólizas de crédito para financiar el activo circulante lo que llevó al atolladero a Pescanova.

Ante la falta de financiación a corto plazo, el grupo solicitó una dispensa para aplazar el vencimiento de 15 millones del crédito sindicado, a mediados del mes de febrero. Pescanova pedía el aplazamiento durante 90 días de su principal, no de los intereses. Sólo nueve de los 21 bancos dio el placet. El resto se negó o dio la callada por respuesta. Así lo confirman las fuentes financieras consultadas por Economía Digital.

De las salvedades al preconcurso


Y así llegó la compañía al consejo de administración de la semana pasada. En él se debían aprobar las cuentas del 2012 para presentar los resultados el 27 de febrero. La salvedad del auditor por el fracaso en el waiver (aplazamiento) originó la negativa de dos accionistas significativos (Carceller y el fondo Luxempart) a firmar las cuentas. El presidente de la compañía, con una estrategia defensiva ante la banca y los socios díscolos, decidió acogerse al preconcurso de acreedores un día después.

El malestar en el seno del pool bancario, liderado por el Banc Sabadell, pero entre el que se encuentran como principales acreedores NCG y La Caixa, vino propiciado precisamente porque sus responsables no tuvieron conocimiento previo de la presentación del preconcurso.

Negociación con la banca

La banca considera que se trató de una decisión unilateral del presidente, que controla algo más del 14% de Pescanova de forma directa. Sin embargo, fuentes financieras aclaran que la disposición de la banca es favorable a buscar una solución pactada y, de hecho, aseguran, el presidente de Pescanova ya ha comenzado a mantener conferencecall (multiconferencias) con los representantes de los bancos. Banc Sabadell y Nova Galicia Banco lideran las negociaciones.

La presentación las cuentas de la compañía con salvedades de los auditores, en un tema tan delicado como la refinanciación de la deuda, hubiera sido un mensaje muy negativo para los mercados. El valor de la compañía en Bolsa estaba en aumento y era recomendado por los principales analistas bursátiles.

Fueron muchas las entidades financieras las que han mostrado públicamente en las últimas horas su apoyo al rescate de Pescanova. Socios como la cervecera Damm, propiedad de los Carceller, segundo accionista después de Fernández de Sousa, reiteran oficialmente su disposición a no incrementar su participación en la compañía, después de acudir a la última ampliación de capital y de las compras realizadas en enero.

¿Movimientos especulativos?

El regreso efectivo de Pescanova al parquet se saldó con movimientos especulativos en torno al valor. Cambiaron de manos 10,1 millones de títulos, “tantos como todo lo movido en bolsa en los últimos cuatro años”, señalan fuentes cercanas a la pesquera. Esos paquetes que se intercambiaron en un solo día equivalen a 49,9 millones de euros del valor de la compañía, de un total de 172,4 millones de euros admitidos a cotización. Esas compras representan el 28,9% del capital cotizado.

Del movimiento registrado ayer da buena muestra que, del total del capital de la multinacional, el free float (capital flotante en Bolsa) asciende al 61,3%. ¿Quién está comprando títulos de Pescanova, que están bajísimos, y además no los declara en la CNMV? Eso es lo que se preguntan en el entorno de la compañía presidida por Fernández de Sousa, que de momento no ha accedido a celebrar el consejo de administración extraordinario que le piden accionistas como Demetrio Carceller, un empresario que acostumbra a comprar acciones a bajo precio y es conocido en medios empresariales por su hermetismo y agresividad.

¿Capital escondido?


En paralelo a los paquetes accionariales de los socios rebeldes, Luxempart y Carceller, que suman entre ambos una participación similar a la del presidente de la compañía, ambos cuentan con 50 millones de euros en obligaciones convertibles en acciones (25 millones cada uno, según fuentes financieras). Ese elemento se interpreta que propiciaría movimientos inminentes y de equilibrio de fuerzas en el seno del consejo.
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