La banca demanda a la 'vieja' Pescanova

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Denuncia que el consejo de la antigua matriz suscribió unilateralmente contratos perjudiciales para la nueva compañía, imponiéndole obligaciones y penalizaciones de hasta 2 millones

Planta de Pescanova en la localidad de Chapela

en A Coruña, 13 de mayo de 2016 (16:15 CET)

Ya nadie oculta la guerra entre la vieja y la nueva Pescanova. La compañía que controla la banca, nacida del proceso para reflotar la multinacional gallega, ha presentado ante un juzgado de primera instancia de Vigo una demanda contra la antigua matriz, al considerar que suscribió contratos de manera ilegal e infringió "el deber de lealtad" con el grupo del que controla un 20% del capital.

Nueva Pescanova matiza que antes de tomar esta decisión intentó llegar a una solución para resolver "este y otros conflictos" surgidos entre las partes, que reiteradamente ha puesto de manifiesto la vieja Pescanova, a juicio de la demandante, perjudicando la imagen de marca y la recuperación del negocio.

Aprobación unilateral y sobre la bocina

Las reclamaciones afectan a dos contratos firmados el pasado 27 de octubre celebrados entre Pescanova S.A. y Nueva Pescanova SL, inmediatamente antes de la Junta General de Socios de ésta última, donde los antiguos accionistas perdieron el control de la nueva empresa, que pasó a manos de la banca acreedora.

"Estimamos que estas actuaciones han sido hechas de forma unilateral y no transparente en clara infracción de los deberes de lealtad hacia el resto de los socios", dice Nueva Pescanova, que apunta a que dichos contratos le impusieron obligaciones y penalizaciones con las que tiene que lidiar ahora.

Contratos abusivos

"Tienen un contenido claramente abusivo, imponiendo nuevas obligaciones y penalizaciones de hasta dos millones de euros a Nueva Pescanova SL en caso de no cumplir con estas obligaciones auto-otorgadas y unilateralmente impuestas, estableciendo en caso de retraso en los pagos un tipo de interés del 20%", explican.

Argumentan también que la vieja Pescanova "ha incurrido en un evidente conflicto de interés que supone, en nuestra opinión, una grave infracción de su deber de lealtad como administrador único que era".
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