La banca da oxígeno a Pescanova, que se compromete a presentar sus cuentas

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La pesquera tiene una semana de plazo, si quiere conservar sus líneas de crédito, para aceptar al asesor financiero y legal que le imponen las entidades acreedoras

Manuel Fernández de Sousa-Faro / EFE

19 de marzo de 2013 (22:49 CET)

La banca acreedora no se fía de Pescanova, y eso ha quedado patente en la maratoniana reunión que se celebró este martes en Madrid entre el steering committee formado por las entidades más expuestas a la deuda de la pesquera y representantes de la propia multinacional. La banca se ha comprometido a mantener las líneas de financiación del grupo, tanto a su matriz como a las filiales pero, para eso, es necesario antes que la compañía gallega pague un peaje obligatorio. Debe aceptar el nombramiento de un asesor legal y otro financiero, impuesto por la banca. Además, Pescanova ha asegurado que esta semana tendrá sus cuentas formuladas definitivamente, una promesa que puede ser difícil de cumplir.

El asesor financiero, probablemente KPMG, será el encargado de negociar la refinanciación de la deuda de la compañía, una vez que la auditora de Pescanova, BDO, concluya su trabajo de supervisión de cuentas. Según fuentes de la banca acreedora, la pesquera aseguró este martes que tendría sus números actualizados en una semana pero, para obtener el visto bueno a sus cuentas debe antes convocar, de nuevo, al consejo de administración. Así lo marcan sus estatutos.

Pendientes de la respuesta de Pescanova

Para la banca acreedora, lo fundamental, en estos momentos, es que Pescanova acepte la imposición de los asesores legales y financieros. El compromiso del mantenimiento de las líneas de financiación tiene vigencia por una semana y queda supeditado al sí del grupo a esta exigencia. La multinacional debe aceptar a los asesores y abonar su correspondiente minuta. La siguiente reunión con la banca ni siquiera tiene una fecha marcada, ya que todo depende de la respuesta de la compañía que preside Manuel Fernández de Sousa.

El encuentro entre la banca acreedora y Pescanova fue largo (comenzó sobre las 10:00 horas y acabo en torno a las 17:00 de la tarde) y especialmente tenso, según indican fuentes conocedoras de la cita. De un lado estaban las principales entidades acreedoras: Novagalicia, Banco Sabadell, Popular, Caixabank, Deutsche Bank y Bankia. Del otro, la nueva dirección financiera de la compañía, liderada por José Manuel Gil González.

Deuda oculta

A pesar de las desconfianzas, la reunión sirvió, aseguran, para avanzar en “los primeros pasos” de una estrategia común para la renegociación de la deuda de la multinacional gallega, que podría llegar a los 2.600 millones de euros, más de 1.000 por encima de lo que figura en su pasivo declarado en el tecer trimestre de 2012.

Sin embargo, a la hora de declarar su deuda real, la compañía de Fernández de Sousa-Faro se encuentra con un problema añadido, que no es precisamente pequeño. Las cuentas anuales de la pesquera tienen que ser aprobadas con el preceptivo informe de los auditores pero, en esa deuda final, será necesario incorporar el pasivo de las filiales del grupo.

Se da la circunstancia de que existen filiales fuera del denominado perímetro de consolidación de Pescanova que, hasta la fecha, no han sido auditadas. Medios económicos apuntan a la elevada deuda de las filiales, que en algún caso podría llegar a los 585 millones de euros.

Tras la reunión con la banca de este martes, las siguientes semanas pueden ser claves para conocer la deuda oculta de Pescanova.
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