La banca da a San José una prórroga hasta octubre para renegociar la deuda

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Las entidades sólo contemplan reestructurar los 1.300 millones mediante el canje por acciones

A la izquierda, Jacinto Rey Laredo, vicepresidente e hijo de Jacinto Rey, en la salida a bolsa de la compañía | EFE

08 de julio de 2014 (21:01 CET)

La primera constructora gallega, el grupo San José del empresario pontevedrés Jacinto Rey, y la banca acreedora se tomarán unas vacaciones en el complejo proceso de negociación con el que tratan de llegar a un acuerdo para refinanciar la millonaria deuda de la compañía, que ronda los 1.600 millones de euros. Según ha podido saber Economía Digital las conversaciones se suspenden hasta octubre, a pesar de que la intención del presidente de la compañía era llegar a un acuerdo en el primer semestre del año.

En su última junta general de accionistas la constructora aseguró que continúa negociando con el sindicato bancario acreedor la refinanciación de 1.230 millones de euros con el fin de “acomodar” su vencimiento a los flujos de caja que genera el grupo. Con la refinanciación “busca acoplarse a las nuevas necesidades financieras derivadas de competir en los mercados internacionales”.

Capitalizar deuda

Fuentes del pool bancario acreedor aseguran que por parte de las entidades financieras hay “voluntad” para poder llegar a un acuerdo, aunque hay escollos en el camino. Estos radican en que banca sólo contempla la negociación en un escenario, el de canjear deuda por acciones, es decir, entrar en el capital de la constructora. Una opción ante la que Jacinto Rey se mostró en su momento reacio. "No vemos otra solución posible", afirmaron las mismas fuentes.

La opción que planteó San José a la banca, y que parece no convencer a las entidades, es la de cambiar deuda por activos, una solución similar a la que propuso Martinsa-Fadesa a sus acreedores. Precisamente, la situación de la división inmobiliaria de la constructora está retrasando la negociación y despierta los recelos de la banca.

De hecho, la situación de números rojos en la que se encuentra la constructora deriva en gran medida de la operación de compra de la inmobiliaria Parquesol ya en el año 2006. Las entidades prefieren poder optar a recuperar parte de su deuda entrando en el capital del grupo, que a pesar de los problemas que arrastra con el ladrillo en España sí acumula una importante y rentable cartera de obras en el exterior.

Operación Chamartín


San José ha recibido varias inyecciones de oxígeno en las últimas semanas. Según publica el digital Vozpopuli tanto el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) como Renfe han llegado a un acuerdo con Dutch, la promotora del macroproyecto urbanístico de prolongación de la Castellana en Madrid y que está participada de forma mayoritaria por el grupo gallego y el BBVA. Ambos organismos públicos esperaban embolsarse cerca de 1.000 millones en base a los contratos firmados en su día con la promotora, que estaba obligada a comprar los terrenos que actualmente ocupan estos órganos dependientes de Fomento y que están contemplados en la denominada Operación Chamartín.

A pesar de que los plazos límite para llevar a cabo la operación de compraventa ya han expirado, las partes han acordado no reclamarse nada de momento, por lo menos mientras que el futuro del proyecto no se aclara en los tribunales. A mediados del año pasado, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó una sentencia por la que consideraba ilegal la construcción de edificios de más de tres plantas en la zona, si bien el proyecto Chamartín contempla el levantamiento de varios rascacielos.
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