La banca abre la puerta al desguace de Martinsa-Fadesa

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La inmobiliaria asume que no puede pagar a los acreedores y ofrece lotes de activos para canjear por deuda

Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa | EFE

25 de marzo de 2014 (00:12 CET)

Martinsa-Fadesa, la inmobiliaria con sede en A Coruña que salvó el mayor concurso de acreedores de España, lleva todo 2014 negociando para evitar la liquidación. Arrancó el año proponiendo a la banca canjear parte de su cuantiosa deuda por créditos participativos para obtener 140 millones y restablecer el equilibrio patrimonial de la compañía, que se encontraba en causa legal de disolución. Este primer problema lo solucionó el Gobierno con la nueva moratoria de un año en el cómputo de las pérdidas por depreciación de activos inmobiliarios, una ventaja contable que sacó a Martinsa de su permanente estado de urgencia.

Quedó sobre la mesa el segundo problema. La compañía de Fernando Martín debe afrontar a finales de año el pago de un 12% de su deuda concursal, 3.900 millones, a los acreedores. Misión imposible, teniendo en cuenta que la empresa dirigida por Fernando Martín fue incapaz de abonar los 36 millones comprometidos en 2013. Como solución para borrar de un plumazo la deuda ordinaria, la inmobiliaria ha propuesto el canje por activos, una especie de dación en pago. Repartiría inmuebles y suelo entre los acreedores como pago de la deuda.

La solución, que convence a parte de la banca acreedora, condena a las entidades, otra vez, al ladrillo. Pero, entre el pesimismo general, consideran que “al menos” conseguirán algo, cuando “ahora no tenemos nada”, sentencian fuentes financieras.

Desguace


Este proceso, conocido como proyecto Aurora, tiene hoja de ruta o, cuando menos, el primer esbozo. Se conformarían lotes de activos de un valor similar formados por suelo e inmuebles. Un asesor independiente, aún no designado, se encargaría de velar porque ningún acreedor saliese perjudicado en el reparto, por ejemplo, recibiendo activos con menos valor por el mismo importe de deuda. Finalmente, se sortearían los lotes entre los acreedores.

El plan tiene puntos débiles. Martinsa no podrá entregar activos suficientes para salvar la totalidad de la deuda, los 3.900 millones. Difícil imaginar la viabilidad de una inmobiliaria sin inmuebles. Por lo tanto, tendrá que producirse una importante quita. Pero la compañía ha puesto también sobre la mesa la posibilidad de convertir deuda en préstamos participativos con vencimiento a largo plazo, como proceso complementario al canje por activos. Esta opción le permitiría mantener un mayor volumen de propiedades.

El control del presidente


Aún sacando adelante el proyecto Aurora, Martinsa no obtendría más que un enorme balón de oxígeno, pero no espantaría el riesgo de asfixia. Tendría que seguir lidiando con el resto de la deuda, por ejemplo, la subordinada que tienen Bankia y Royal Bank, además de con los créditos participativos.

Eso sí, la solución mantendría a Fernando Martín pilotando la nave por los pantanosos terrenos a los que parece abonada. La otra alternativa que maneja la banca, informa Expansión, pasaría por aprovechar las modificaciones de la ley concursal para convertir deuda en capital, diluir la participación del presidente de la compañía (44,6%) y asaltar los mandos de la inmobiliaria.

Ninguna de las dos opciones es buena, teniendo en cuenta que la compañía presentó un agujero de 4.000 millones el pasado septiembre y acumula una deuda de 6.570 millones, incluidos los créditos participativos. El canje por activos parece, ahora mismo, el mal menor.
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