Juan Guell reaparece para sacar al Club Financiero de Vigo del pozo

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El economista entra de puntillas al tener que negociar con Fernández Alvariño la forma de fusionar la entidad deficitaria con la SA que la sostiene

Juan Guell se abraza con Garrido Valenzuela, el presidente saliente

en Vigo, 28 de mayo de 2015 (21:58 CET)

Juan Güell ha vuelto a lo Florentino Pérez. El economista nombrado en 2014 Mejor directivo de Galicia regresa a la presidencia del club que le hizo mediáticamente famoso, del que salió en 2007 después situar la entidad empresarial viguesa en la máxima cota de influencia social y de socios alcanzada hasta el momento, con cerca de 650, que sumaban una cifra de negocios conjunta superior a los 9.000 millones de euros.

Con esta hoja de servicios, Güell retorna a la presidencia del Círculo de Empresarios de Galicia-Club Financiero Vigo con un panorama nada halagüeño, puesto que la entidad acumula una deuda de 600.000 euros, provocada por la paulatina sangría de socios, la prestación deficitaria de muchos de sus servicios y la desafección de muchos empresarios en relación a un proyecto que se ha desdibujado en los últimos años.

Sin sombra

Sin ninguna otra lista alternativa que cuestionase su liderazgo ni le hiciese sombra, el economista se ha lanzado sin oposición alguna a por su segundo mandato no consecutivo (el primero fue la etapa 2004-2007), con la misión de poner orden en las cuentas, tijeretar todo lo supérfluo y promocionar lo rentable. La deuda latente es una losa que pende en este caso del compromiso de los socios, tanto de los actuales como de los futuros que Güell prevé reclutar en los próximos meses.

Ahora le queda granjearse el respeto de muchos otros socios y accionistas que están por llegar y que se necesitan para sostener el club en su conjunto. Como línea de principio, prevé aplicar una regla de oro: si caminas solo, irás más rápido, si caminas acompañado, llegarás más lejos. "Esto es un proyecto de todos y para todos los que creen en el club", sentenció.

Vicepresidencias

La ligera mejoría aparente de la economía podría soplar en la popa de este proyecto que nace, además, con las vicepresidencias de dos pesos pesados: Manuel Rodríguez, presidente del Grupo Rodman, y Emilio Pérez Nieto, presidente del Grupo Pérez Rumbao. Ambos eran vicepresidentes en la junta saliente, que ha dimitido en diferido. Su marcha en bloque ya se anunció hace un mes, pero no se materializó con vistas a no influir en las elecciones municipales del pasado domingo.

La reaparición de Güell, por su parte, ha sido cocinada a fuego lento. Participó y redactó el plan de viabilidad del club que la directiva saliente propuso a los socios como tabla de salvación ante la débil situación de la entidad. Conoce las entrañas de la entidad como nadie. Y emergió como candidato cuando ya sabía de antemano que contaba con el beneplácito de muchos y más poderosos socios para ocupar el puesto.

Misión posible

La misión principal de Güell será la de hacer reposar el deficitario y extenuado club en los brazos de la SA que lo sostiene, una sociedad controlada por el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), José Manuel Fernández Alvariño. Este cuenta con poco más del 20% del accionariado, pero su peso específico es tal que difícilmente el resto de accionistas harán nada sin su aprobación expresa.

En la actualidad, cada una de las 500 acciones emitidas tiene un precio (que no valor) de 12.000 euros. No friccionar con Alvariño será casi con toda seguridad una ardua tarea para Juan Güell, en tanto que esta fusión fría entre las dos entidades supondrá que la SA tendrá absorber la deuda del club para despejar su incierto camino.

Emigrar

Tan descalabrada es la situación económico-financiera que se encontrará Güell que incluso se ha puesto sobre la mesa que el club emigrase hacia otras instalaciones por la imposibilidad de seguir costeando la sede actual. Las instalaciones son, precisamente, parte de los principales activos con los que cuenta la SA, que hace las veces de andamiaje oculto del club. La SA alquila la sede, así como todos sus servicios, a la entidad asociativa.

Pero, a pesar de esta intensa relación filial, ambas han marchado por separado en todos los sentidos, incluso desde su constitución. Si la SA tiene un capital social de 6 millones de euros, el club se fundó con la ridícula cantidad de 300 euros.

Dos de tres

El nuevo presidente entra sustituyendo a Javier Garrido, que sólo ha estado en el cargo dos de los tres años de su mandato, iniciado en junio de 2013. Esta salida anticipada no había ocurrido nunca hasta la fecha desde la fundación del club en 1997.

Pese a haber sido santificado por José Manuel Fernández Alvariño para este puesto, Garrido ha tenido que procurarse una salida airosa ante la debilidad de su gestión y, sobre todo, por las fuertes críticas de las que ha sido objeto por parte de socios del club tras su, al parecer, influencia en las pasadas elecciones de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) en favor del entonces candidato Jorge Cebreiros, ahora presidente, apoyado en la sombra por el propio Fernández Alvariño.

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