Isidro de la Cal abandona la venta de pescado fresco

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Tanto las granjas de acuicultura como la recogida en puertos se destinará totalmente a abastecer otras áreas de negocio del grupo

Caminones de Isidro de la Cal en las instalaciones de la empresa | Isidro de la Cal

02 de septiembre de 2014 (20:14 CET)

Todo transcurre muy rápido en Isidro de la Cal. La empresa de distribución de pescado ha cambiado de dirección, de estructura societaria y de modelo de negocio sin que pasara más de un año desde que la nueva directiva tomó el control de la compañía. El equipo capitaneado por Pablo García-Gasco, presidente y máximo accionista del grupo desde que el yerno del fundador, José Bretón Fernández, cesara como administrador único, está rediseñando la forma de comercializar y vender el pescado que en su momento convirtieron al grupo coruñés en una de las principales empresas del sector en Galicia.

El nuevo modelo de negocio traerá consigo el abandono paulatino de la venta de pescado fresco para centrarse en comercializar el producto elaborado en el polígono de Espíritu Santo, en Cambre, donde Isidro de la Cal tiene su planta de procesado. Según reconoce la propia empresa, se irá reduciendo la estructura en los puertos y las cajas de pescado procedente directamente de las dársenas ya no llegarán a las cadenas de distribución, sino que se emplearán únicamente para abastecer las otras áreas de negocio de la empresa, productos congelados y microondables listos para consumir.

Mínima estructura y menos compras


Isidro de la Cal mantenía actividad en los muelles de San Diego en A Coruña, donde tenía su sede Isidro de la Cal Fresco, una de las filiales que acabó absorbida por la matriz del grupo antes del verano, junto a Caltran (una empresa de transporte), Cogexove (la planta de cogeneración de energía), Pasteurizados del Mar e Isidro de la Cal Madrid.

Además de en la rada coruñesa, la compañía también mantiene actividad en Celeiro y en Burela y, en general, compra en casi cualquier puerto gallego si es necesario, explican. Estas compras se mantendrán aunque en una dimensión más reducida ya que solo se destinarán a abastecer a la propia empresa, mientras se abandona el negocio tradicional de la venta a granel.

¿Afectará al empleo?

Isidro de la Cal asegura que esta medida no afectará para nada al empleo. Al contrario, estima que el próximo año estará lista para contratar más personal después de levantar una situación complicada y refinanciar una deuda de 68 millones en manos de 12 entidades financieras, además de administraciones públicas. Las previsiones de la compañía son optimistas. Estiman que facturarán más de 70 millones este año gracias a “las líneas de negocio de valor añadido”. El objetivo es que en 2016 se alcancen los 100 millones en ventas o, al menos, se esté muy cerca de ellos.

La clave pasará por el producto elaborado, los envasados listos para consumir procesados en Cambre, y por la apuesta por la exportación que está realizando la compañía. Hay que recordar que desde 2012 mantiene acuerdos con cadenas como DIA, El Corte Inglés o Lidl para la comercialización de las líneas de elaborados y productos en atmósfera modificada.

La acuicultura


Algo similar a lo que está sucediendo en los puertos, sucederá también en las granjas de acuicultura, de las que Isidro de la Cal obtiene besugo, trucha y rodaballo. La apuesta acuícola, con granjas en Valdoviño, Carballo y Lorbé (Oleiros), le valió a Isidro de la Cal el "Premio Galicia a la Innovación Empresarial", concedido por la Consellería de Innovación, Industria y Comercio de la Xunta de Galicia en 2003, durante el boom de la acuicultura.

Ahora, las granjas de la empresa se dedicarán también a abastecer a la gama de productos elaborados. La única excepción será la cría de besugo, en Valdoviño, que por tratarse "del único centro de reproducción de besugo en el mundo”, explica la empresa, mantendrá durante más tiempo la venta directa, aunque la tendencia será a “que cada vez sea menos”.



La estructura

“Los puntos básicos de nuestro plan de negocio, muy resumidos, son dar un empujón a los congelados, fijar como estratégicas las líneas de valor añadido y en la exportación hacernos fuertes en los mercados donde ya estamos implantados y funcionamos, a la vez que abrir otros nuevos”, insisten en la compañía.

Con esta fórmula desplegada en un plan a tres años esperan estar incrementando ventas y contratando personal en breve. A este cambio en el centro de gravedad del negocio, le precedió un adelgazamiento de la estructura que acabará reduciendo la decena de filiales con las que contaba el grupo a prácticamente tres: la procesadora y comercializadora Isidro de la Cal; la granja de Ferrolterra Luso-Hispana de Acuicultura y Norte y Sur, una empresa monoproducto.
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