Inyección de 2 millones en el proyecto gallego para extraer energía de las corrientes marinas

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Magallanes Renovables, con sede en Redondela, espera iniciar la fase de pruebas de su prototipo a principios del próximo año

Prototipo a escala 1:10 que se probó en aguas escocesas en 2014

en A Coruña, 09 de noviembre de 2016 (01:00 CET)

Hace ocho años era tan solo una idea, pero ahora el Proyecto Magallanes está más cerca de ser una realidad. La empresa Magallanes Renovables, con sede en Redondela, está detrás de la primera plataforma flotante mareomotriz que se construye en España y que en los próximos meses espera poner rumbo a Escocia para iniciar la fase definitiva de pruebas.

Esta sociedad, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, acometió el pasado mes de octubre dos ampliaciones de capital consecutivas por un importe total de 2.195.000 euros. Desde la compañía no han querido detallar a qué responde esta operación, pero apuntan que el proyecto para convertir las corrientes marinas en una fuente de generación de energía renovable toma a partir de ahora velocidad de crucero.

En las gradas del astillero vigués Cardama, socio del proyecto, se construye la estructura flotante de acero de 350 toneladas y 42 metros de eslora sobre la que colgarán los hidrogeneradores de dos megavatios de potencia. Como explica Pablo Mansilla, director técnico del proyecto, la fase de construcción acumula "algunos retrasos", pero "nada fuera de lo normal en proyectos tan novedosos".

Pruebas en Escocia

La previsión de la compañía es que el prototipo a tamaño real –hasta ahora operaban con uno a escala 1:10– pueda estar en el Centro Europeo de Energías Marinas, situado en las islas Orcadas (Escocia), a partir de la primavera. Allí estará durante algo más de un año en el que comprobarán que la tecnología funciona correctamente.

Casi en paralelo se iniciarán los primeros contactos para su comercialización, aunque desde la empresa reconocen que será en 2018 cuando estén más centrados en este aspecto. "Ahora lo estamos mucho más en el desarrollo", apunta Mansilla.

En la firma rendondelana están convencidos de que a las compañías eléctricas les va a gustar el sistema porque, a diferencia de otros, lo novedoso es que los generadores están sobre una plataforma flotante. Evitan así problemas de instalación y mantenimiento, con el consiguiente ahorro de costes, lo que propicia que el precio de la energía generada sea más competitivo. 

Lejos de Galicia

El Proyecto Magallanes, con una inversión total en torno a 13 millones de euros de los que el 50% se financian a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), cubrirá la fase de pruebas con fondos europeos. 

Sean cuales sean los resultados. No será posible ver uno de estos sistemas por Galicia, ya que, como explica el director técnico del proyecto, "en España sólo podríamos trabajar en la zona del Estrecho, y la legislación en este momento tampoco ayuda". En Europa tienen cerca de un centenar de zonas localizadas en las que su explotación sería viable, la mayoría en la zona norte del continente.
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