Informes internos de la banca consideraron a Blusens inviable

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El pool de acreedores acaba partido en dos entre los que rechazaron el plan de negocio para la filial de la tecnológica y los que consideran que no se recuperará más dinero en un proceso de liquidación

Pantalla con una imagen de José Ramón García, presidente de Blusens / EFE

en A Coruña, 09 de mayo de 2015 (02:14 CET)

El concurso de la central de compras de Blusens ha dividido a la banca. La tecnológica quemó su último cartucho a finales de abril, cuando no logró el quorum suficiente en la junta de acreedores para aprobar el convenio que necesitaba para salir a flote. El grupo de bancos que acudió a la cita no alcanzaba el 50% del pasivo, el porcentaje necesario para sacar adelante el convenio, por lo que Blusens Technology se precipita hacia la liquidación sin que nadie haya votado en contra de su propuesta.

La lista de principales acreedores, con una deuda que ronda los 32 millones, está encabezada por Bankia, Popular, Abanca, Santander y BBVA, este último con el porcentaje más bajo. Entre todos suman más del 50% que necesitaba Blusens Technology, pero, a la hora de la verdad, algunos ni siquiera se presentaron. Se sabe que no fue Popular y las fuentes se contradicen en si apareció o no BBVA, pero entre los dos no alcanzan más del 15% del pasivo. Hubo, por lo tanto, un plantón a la tecnológica.

Tres informes críticos

Las entidades financieras llegaron divididas a la cita, entre los que habían hecho fuerza para apoyar el convenio, entre ellos el principal acreedor, Bankia; y los que escogieron la peculiar fórmula de no acudir a modo de rechazo. En la parte crítica han aflorado tres informes técnicos que consideran que la empresa es inviable con el plan de negocio planteado por Blusens.

Argumentan estos análisis que el enfoque de competir en precios con productos tecnológicos como televisiones inteligentes o smartphones es irrealizable debido, precisamente, a un sector extremadamente competitivo, donde operan gigantes como Samsung o Apple. Estos informes, estrictamente técnicos, no tienen por qué definir la postura de los bancos, aunque ahora se están utilizando como argumento para explicar el rechazo.

Una oportunidad perdida

En el otro lado, las entidades financieras que apoyaron el convenio de Blusens Technology, consideran que se ha echado por tierra un proyecto tecnológico de alto valor añadido. Basan su apoyo en dos argumentos. Por una parte, que en un campo caracterizado por la innovación no se puede considerar la alta competitividad como motivo de peso para rechazar el proyecto ya que existen casos de éxito más allá de los gigantes tecnológicos.

En segundo lugar, entienden que las propias características de Blusens Technology, fundamentada en el I D, la han convertido en una empresa con pocos activos, de manera que un proceso de liquidación no reportaría para la banca la recuperación del dinero atrapado. Al menos, no más dinero del que se podría recuperar asegurando la supervivencia de la empresa. "Si vas a recuperar lo mismo, por qué vas a sacrificar el empleo y el proyecto. Se supone que los bancos estamos para otra cosa", explicaban fuentes financieras a este medio.

Futuro

Las perspectivas para la filial de Blusens pasan ahora por encontrar un inversor que aporte la liquidez de la que carece la empresa o bien por formar paquetes e intentar recuperar lo que se pueda hasta liquidar la sociedad. Blusens Technology tiene domicilio en Santiago y está controlada íntegramente por Blusens Global Corporation, la matriz del grupo.  

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