El Targus, desarrollado por Indra, sobre la pista del aeródromo lucense de Rozas

Indra ultima el primer dron 'made in Galicia'

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Indra, que también trabaja en una embarcación no tripulada, confía en que su dron Targus pueda culminar las primeras pruebas de vuelo en 2020

A Coruña, 27 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Tres años de trabajo en la base tecnológica del Aeródromo de Rozas (Lugo) comienzan a dar sus frutos. El primer dron 'made in Galicia' está más cerca de ver la luz. Indra acaba de completar la revisión del primer diseño del prototipo Targus, un hito imprescindible para afrontar con garantías las siguientes fases de desarrollo que culminarán con las primeras pruebas de vuelo en 2020.

El Targus es el proyecto más complejo de desarrollo de un dron civil que se está llevando a cabo en España. Se trata de una aeronave opcionalmente tripulada o pilotada remotamente que dispone de los más avanzados sistemas de vigilancia y comunicación que existen en el mercado, gracias a los cuales puede recoger información y enviarla en tiempo real a tierra.

Además del Targus, Indra también desarrolla en el marco de la Civil UAVs Initiative de la Xunta una embarcación no tripulada (USV) con capacidad de vigilancia y protección de puertos, infraestructuras marítimas, vigilancia de bancos de pesca, control medioambiental, toma de muestras para análisis científico, y apoyo en tareas de salvamento y rescate, y el Centro de Misión y Proceso de Datos, un sistema de mando y control que actúa como cerebro de las operaciones que se llevarán a cabo con aeronaves no tripuladas.

Inversión y empleo

Estos proyectos, además de permitir a Indra superar el 100% de los objetivos del Civil UAVS Initiative, han traído consigo contratos con empresas proveedoras gallegas por valor de 7,5 millones de euros. Gaerum y Seadrone, los dos subcontratistas principales de los proyectos Targus y USV, respectivamente, se han apoyado en las compañías locales Soarnor, Gradiant, Aeromedia e ITG.

La primera fase del proyecto Civil UAVs Initiative, con el que la Xunta busca impulsar un polo tecnológico gallego de referencia internacional que aproveche el enorme potencial de crecimiento del sector de los drones, cuenta con un presupuesto de 115 millones de euros. Indra recibe 20 millones de financiación total y aporta activos propios por valor de 37,5 millones. Cuando concluya sus proyectos, el retorno directo e indirecto para el Ejecutivo Autonómico en los próximos 10 años doblará la inversión inicial.

 

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