Inditex y Textil Lonia, último refugio de los ebanistas gallegos

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Mientras el sector suma cinco años en retroceso, un puñado de empresas se mantienen atendiendo los encargos de las multinacionales por el mundo

Tienda de Zara en Nueva York / EFE

06 de mayo de 2013 (01:23 CET)

Manteniendo ciertas diferencias, Inditex y Sociedad Textil Lonia --que trabaja con marcas como Carolina Herrera y Purificación García-- encargan la rehabilitación de sus establecimientos a profesionales de confianza, casi todos procedentes de Galicia y casi todos con una larga trayectoria al lado de los grupos. Las empresas que mejor entienden lo global, prefieren quedarse en casa cuando piensan en vestir sus tiendas. Y su personal de confianza responde desplazándose a cualquier punto del planeta donde levanten sus instalaciones.

En ambos casos se cumple la misma premisa. Desde las compañías informan que son personas con las que trabajaban en sus comienzos y que han ido creciendo con ellos. Se impone una cuestión de confianza. Y también de exigencia. Da igual Nueva York que Tokio, las textiles quieren estar bien vestidas en cada mercado que exploran.

Sus proveedores son una excepción dentro de la industria gallega de la carpintería y el mueble. La facturación del sector alcanzó los 396 millones en 2012, sumando su quinto año consecutivo en retroceso. Los ingresos se han reducido casi a la mitad desde el año 2007, pasando de los 774 millones facturados a los 396 del último ejercicio, según el informe de resultados de Confemadera. En la Federación de Empresas de Carpintería y de Ebanistería de Galicia (Feceg), lo tienen claro: “Las empresas que lograron subsistir son aquellas que trabajan para franquicias, para Inditex u otro tipo de comercio, del resto de fabricantes quedan cuatro o cinco y la mayoría están en ERE”, explican.

La confianza de Ortega


En el caso de Inditex, las conexiones gallegas no se limitan al mobiliario y a la carpintería, sino también a otros materiales como acero o aluminio. En las obras siempre hay empresas locales, pero el grupo que preside Pablo Isla cuenta en cada ocasión con sus “proveedores globales”, gente que se ganó la confianza de Amancio Ortega décadas atrás y otros de más reciente adquisición que, como surtidores de Inditex, han globalizado su suministro.

El imperio textil mantiene en cada lugar la imagen de sus más de 6.000 tiendas, lo que ayuda a que se mantengan los proveedores. En 2013, abrirá entre 440 y 480 nuevos establecimientos, según anunció Pablo Isla, ninguno de ellos en España.

¿Quiénes son?

Aunque en cuanto a nombres y números se mantiene la discreción, algunas de estas empresas son conocidas. Es el caso de Industrias Cándido Hermida, que realizó el revestimiento de paredes, suelos y mobiliario central de la tienda Zara de Nueva York. El carpintero y empresario de Valdoviño impulsó un grupo empresarial que sostiene a 350 trabajadores, con naves en Valdoviño y Narón.

También el Grupo Ramón García, con sede en Mesía, mantiene una larga relación con Inditex, para el que trabajó en tiendas europeas y americanas. Todavía hay otro puñado de empresas conectadas con el imperio de Amancio Ortega --como Industrias Caamaño, con sede en Culleredo y dedicada a la carpintería de aluminio--, casi todas ubicadas en la provincia de A Coruña.

El impacto de la multinacional marca excepciones en el sector en Galicia. En la propia compañía textil, que produce y vende ropa alrededor del mundo, destacan su impacto en el Estado. Trabajaron con seis mil proveedores españoles en 2012 que le facturaron más de 3.000 millones.

Los detalles de Textil Lonia


Textil Lonia, la empresa que fundaron los hermanos de Adolfo Domínguez, con talleres situados a pocos minutos de los del modisto en Ourense --uno en el polígono de San Cibrao y el otro en el de Pereiro de Aguiar-- también lleva a su personal de confianza para la adecuación de sus establecimientos, más de 600 en todo el mundo.

En la firma no revelan nombres, pero sí que trabajan con dos empresas ourensanas, otras dos gallegas y una del norte de Portugal.

A diferencia de la imagen sostenida de Inditex, Textil Lonia siempre incluye detalles específicos en función del lugar en donde se ubican sus establecimientos. Precisamente, destacan en la empresa, este motivo los lleva a moverse siempre con ebanistas de confianza, que les aseguran la calidad en su trabajo con maderas nobles. “Siempre son las mismas y siempre son gallegas. Las de casa”, dicen en la empresa.

Otros ejemplos

Las asociaciones del sector maderero, Confemadera y Feceg, hablan también de otras empresas, como Adolfo Domínguez, que mantienen esta misma pauta.

Los encargos a sus proveedores marcan excepciones dentro de la segunda transformación de la madera, industria que ha perdido 4.000 empleos desde 2008, según datos de Feceg.

“Con la caída de la construcción, la mayor parte de la segunda transformación se ha dedicado en exclusividad a instalaciones comerciales, que también fueron a la baja. Hoy por hoy las empresas que lograron subsistir son las que de alguna forma trabajan para franquicias ya sean de ropa o de otro tipo de producto”, explican en la federación gallega.

“Ya no existen fabricantes de mueble, solo en portal con un trabajador o dos. Resisten empresas contadas, como Muebles Hermida, en Lourenzá (Lugo), o muebles Santos, en Boqueixón (A Coruña), pero con dificultades”, concluyen.

Precisamente, es el caso de Muebles Hermida, que a finales de 2011 presentó un ERE que afectó a 75 trabajadores. La empresa, que llegó a contar con 200 empleados, reducía a la mitad su plantilla.
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