Inditex hace historia mientras el resto del textil gallego se hunde

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Las espectaculares cifras del gigante de Amancio Ortega contrastan con la sangría de despidos y cierres que arrastra el resto del sector en Galicia desde 2008

Pablo Isla (i), nuevo presidente de Inditex, con el fundador del emporio textil, Amancio Ortega (d)

13 de junio de 2012 (22:22 CET)

Más allá de las noticias derivadas del rescate bancario, la nueva económica del miércoles vino de la mano de Inditex. El gigante empresarial de Amancio Ortega ofreció su balance de cuentas correspondiente al primer trimestre de su año fiscal. El grupo consiguió un beneficio neto de 432 millones de euros, más de un 30% respecto al mismo período del año anterior. Unas cifras a miles de años luz del resto del textil gallego, que sobrevive como puede a una crisis que, según fuentes del sector se ha ido llevando 1.500 puestos de trabajo cada año desde 2008. Inditex es solo una de las caras de la realidad de un sector fundamental en Galicia.

“Con años de mayor o menor intensidad, desde que comenzó la crisis, las empresas del textil, además de los talleres auxiliares han estado destruyendo empleo de una forma alarmante. Todo tiene una fácil explicación: no se vende”, dice Manuel Lores, el encargado de temas de la industria textil dentro de Comisiones Obreras.

Casi la mitad de trabajadores

Según los datos que manejan los sindicatos, en 2007 unas 30.000 personas estaban dadas de alta en la seguridad social dentro de la rama del textil, ahora apenas sobrepasan las 17.000.

Para los representantes de los trabajadores el problema de la industria textil en Galicia tiene dos vertientes: por un lado está la falta de ventas que provoca los planes de ajuste de las empresas, por otro la destrucción de trabajo “brutal” que se está llevando a cabo en los talleres auxiliares de confección debido precisamente a esa bajada en los beneficios de las grandes firmas y a la deslocalización de la producción.

Jealfer y Mafecco

“La radiografía del sector textil, más allá de Inditex es brutal. Hace unos anos Galicia estaba plagada de talleres que fabricaban para las grandes firmas, ahora cada semana podemos decir sin miedo a equivocarnos que cierra uno”, comenta Dolores Martínez, representante del sector textil en el sindicato CIG.

Profesionales del sector comentan que “más allá de Inditex casi no quedan empresas en pié con todo lo que esto significó para Galicia”. Así, destacan que en breve comenzarán a aplicarse expedientes de regulación de empleo en empresas en su día punteras como Jealfer, en Boiro, que fabrica para Lacoste y Pertegaz y que en 2009 generaba unas 2.000 prendas al día y daba empleo a más de 100 personas.

Otras de las firmas que estos días anunció el inicio de la tramitación de un ERE a sus empleados fue Mafecco, un grupo textil especializado en la confección de ropa de mujer que lleva más de 40 años funcionando en Arteixo (A Coruña). La empresa propone despedir a 42 de sus 78 empleados.

La gran sangría de 2009

En la zona sur de Galicia, la cosa no está mucho mejor. Diversos representantes sindicales apuntan a los recortes que tiene en marcha la viguesa Selmark, una empresa puntera en lencería.

Muchas de las fuentes del sector consultadas por este digital hacen referencia a los cientos de puestos que se destruyeron en 2009 y que a día de hoy siguen sin recuperarse. Es el caso por ejemplo de los 109 trabajadores que se fueron a la calle en Montoto (Lalín) o los 237 de Caramelo, la firma en manos de la corporación Inveravante, de Manuel Jove.

“Hizo un ERE brutal, pero los despidos aún siguen en goteo hasta hoy en día”, apunta la sindicalista Dolores Martínez, que también hace hincapié en el concurso de acreedores que la empresa de la modista Kina Fernández superó el año pasado así como “las bajadas de ventas” de otras firmas reconocidas como Alba Conde.

También, muy reciente en el sector está el caso de Adolfo Domínguez. La firma del modisto ourensano registró pérdidas por valor de más de nueve millones de euros en 2011 y propuso un ERE a 50 empleados en su fábrica de Ourense además de proponer reducciones salariales de hasta el 15% para toda su plantilla, incluidos los trabajadores de las tiendas.

Ayudas a la internacionalización


Dentro de las medidas que está llevando a cabo la Xunta de Galicia para poder reactivar al sector, la consellería de Economía e Industria sacó a la luz esta semana una convocatoria de ayudas por valor de 900.000 euros destinada a “apoyar actuaciones y estrategias en el ámbito de la promoción y la internacionalización” de las empresas.

Unas ayudas las empresas acogen de buen grado pero de las que reniegan los trabajadores, que piden que se ponga freno a la deslocalización, uno de los males del sector.

“En Galicia, además de la crisis, la sangría de los puestos de trabajo del textil, viene por la deslocalización de trabajadores, y aquí hay que decir que muchos talleres de los que cierran son de alguna de las marcas de Inditex”, sentencia Dolores Martínez. 
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