Iberdrola reclama más control a Siemens Gamesa para evitar la ruptura

Siemens Gamesa celebra la junta más tensa, en la que Iberdrola dará la última oportunidad a su socio para encauzar la compañía antes de forzar la ruptura

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Zamudio (Vizcaya) vivirá este viernes la junta de accionistas de Siemens Gamesa, que promete ser movida. Los dos socios principales de la compañía, Siemens (59%) e Iberdrola (8%), están enfrentados por la deriva de la compañía desde su fusión, en 2016. Tanto es así que Iberdrola se plantea reclamar a Siemens que compre su participación, dando cumplimiento a una cláusula del pacto parasocial existente entre ambas compañías, a un precio muy por encima del de mercado, si bien apurará las opciones para evitar la ruptura.

Iberdrola acudirá a la junta de este viernes tras haber forzado la votación de dos puntos en el orden del día que Siemens Gamesa no había incluido. Los dos puntos muestran la desconfianza existente entre ambas empresas. En uno de ellos quieren que Siemens garantice que la sede de Gamesa seguirá en España. El otro es el más polémico, ya que implica una evidente falta de sintonía e insinúa incumplimiento del pacto parasocial, lo que podría llevar al divorcio.

En concreto, la eléctrica que preside José Ignacio Sánchez Galán ha pedido que se refuerce “el gobierno corporativo en materia de operaciones vinculadas, para la protección de los accionistas minoritarios frente al riesgo de administración de hecho por parte del accionista mayoritario”.

¿A qué se refiere Iberdrola? Lo que supura de esa pregunta es que el grupo español tiene sospechas de que la administración de Siemens Gamesa, en manos de la compañía alemana, favorece a su matriz en cuanto a contratos entre empresas. Por ello, quiere que se aclare y pide un mayor control sobre estas relaciones.

Iberdrola puede vender sus acciones de Gamesa a Siemens por 1.200 millones si demuestra que ha incumplido el pacto parasocial

Si se demuestran estas sospechas, supondría incumplimiento del pacto parasocial que Siemens e Iberdrola firmaron en 2016, cuando Gamesa se fusionó con la filial de renovables del gigante alemán. El mismo pacto establece que, en caso de incumplimiento, Iberdrola puede exigir a Siemens que le compre el 8%. Pero no a precio de mercado sino a 22 euros por acción o a su cotización con una prima del 30%. Por tanto, tendría derecho a cobrar algo más de 1.200 millones, aunque a precio del cierre de este jueves, su 8,07% de Siemens Gamesa no cuesta ni 750 millones.

Pese a lo que tiene que ganar, Iberdrola prefiere dar a Siemens la oportunidad de rectificar, aunque con más control. En parte, porque no las tienen todas consigo de que pueda demostrar que su socio ha incumplido el pacto parasocial. Y también porque podría salir perdiendo por otro lado, puesto que Iberdrola tiene muchos contratos con Gamesa, que es uno de sus principales proveedores.

Por tanto, lo más probable es que en la junta la sangre no llegue al río, pese a que a Galán no le gustan muchas de las cosas que ve en la participada. Las discrepancias arrancaron por los profit warnings que hizo Gamesa, es decir, revisiones a la baja de su previsión de resultados, que hundieron la acción. Tras ello, Markus Tacke, consejero delegado de la eólica, hizo dos grandes renovaciones de la cúpula, siempre en la misma dirección: la entrada de directivos alemanes con poco conocimiento del mercado español. 

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