Iberdrola inaugura el mayor complejo hidroeléctrico de Galicia

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Galán y Feijóo demandan un marco regulatorio estable en la presentación en sociedad de Santo Estevo II

Alberto Núñez Feijóo e Ignacio Galán con los cañones del Sil de fondo

22 de mayo de 2013 (23:03 CET)

Una inversión de 127 millones de euros, más de cuatro años de trabajo y algún quebradero de cabeza ante un proyecto arquitectónico de gran complejidad, han permitido a Iberdrola inaugurar este miércoles oficialmente la central Santo Estevo II, que entró en funcionamiento en diciembre de 2012.

Con esta ampliación, disimulada en el paisaje de los cañones del Sil en Nogueira de Ramuín (Ourense), la compañía que preside Ignacio Sánchez Galán suma una potencia de 176,9 megavatios a los 264 de la central original, convirtiéndose en el mayor complejo hidroeléctrico de Galicia, según destacó la propia compañía.

Santo Estevo II, con un diseño totalmente subterráneo que permitió alojar la instalación en una caverna tras extraer más de 1.100 metros cúbicos de granito, tiene una producción estimada superior a 1.000 gigavatios hora al año, suficiente para atender el consumo medio anual de cerca de 285.000 hogares.

Un marco regulatorio estable

La celebración no ha querido desmerecer al hito. Acudieron a la inauguración de la central el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acompañado por el conselleiro de Economía, Francisco Conde; el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, el presidente de la Diputación ourensana, Manuel Baltar, el obispo de Ourense y hasta la Real Banda de Gaitas de la Diputación ourensana, con su director al frente, Xosé Luis Toxo.

Los dos actores principales del reparto, Núñez Feijóo y el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, coincidieron en la necesidad de un escenario normativo estable para el sector, que permita seguir movilizando inversiones y, en consecuencia, generar empleo.

Galán saca pecho en Galicia


Las palabras de Feijóo y Galán hacen referencia a la última reforma energética impulsada por el Gobierno, que ha puesto en pie de guerra al sector gallego. El presidente de Iberdrola, que destacó en su discurso la inversión de la compañía en Galicia --1.100 millones en la última década-- y su impacto en la economía gallega --realizó compras a más de 200 empresas gallegas por una cifra superior a los 1.200 millones-- insistió en la necesidad de una “situación fiable y estable”.

“Sin ese marco predecible, estable y razonable" no se puede crear riqueza y empleo, que "es lo que este país necesita", argumentó. Sin concretar, Galán aludió a que "se habían tomado una serie de decisiones equivocadas" en España y en Europa que han llevado a la realización de "unas inversiones masivas en tecnologías muy poco eficientes y muy costosas", que han provocado "un déficit absolutamente terrorífico".

El proyecto de Santa Cristina

Una vez concluida la construcción de la central de Santo Estevo II, ideada para obtener energía del agua que las instalaciones iniciales no podían asumir, Iberdrola trabaja en la ampliación del embalse de San Pedro. La siguiente en la cadena es la estación de bombeo que la empresa proyecta construir en Santa Cristina, pero Galán no ha querido abordar el asunto este miércoles.

Concretó que hasta que finalicen las obras de San Pedro, que están a punto de comenzar, no tomarán la decisión sobre esta última intervención. “El otro lo haremos a continuación o no lo haremos a continuación en función de las circunstancias, pero en este momento no es el proyecto en el que estamos involucrados", zanjó.

Las líneas maestras de Feijóo

El presidente de la Xunta, por su parte, ha pedido que la corrección del déficit tarifario no haga olvidar que "es necesario un marco estable y razonable" para las inversiones energéticas y ha pedido "seguir favoreciendo las energías renovables eficientes", que, en su definición, son "las que no necesitan subvención y no producen déficit".

Núñez Feijóo, que se encontraba a pocos kilómetros de su tierra natal en Peares, dibujó tres líneas prioritarias en las actuaciones futuras de la Xunta: el agua, el viento y la biomasa, a las que se refirió como “el petróleo” gallego.
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