Guerra por Repsol: Brufau gana tiempo y descafeína el consejo de mañana

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ESTRATEGIA

 Luis del Rivero y Antonio Brufau

27 de septiembre de 2011 (02:45 CET)

A la actual guerra por el puesto de mando de Repsol le pondrá fin una solución negociada, pero o el escenario cambia radicalmente o no será este miércoles. El día 28 de septiembre la petrolera presidida por Antonio Brufau celebra el primer consejo de administración desde que Sacyr Vallehermoso y Pemex decidieron sindicar sus acciones. El hombre fuerte de Repsol va a medir sus fuerzas y el nivel de sus apoyos contra el dúo, con el que no hay comunicación alguna, a sabiendas de que la batalla definitiva está por llegar.

A un solo día de la celebración del consejo, no hay contactos entre dos partes condenadas a entenderse. Por lo tanto, Brufau y su mayoría de fieles en el consejo acudirán casi en calidad de oyentes en lo que a la batalla con Sacyr y con Pemex se refiere. El objetivo de Brufau es que todas las partes se retraten y que, concretamente, el grupo constructor español y su amigo mexicano expongan cuál es su hoja de ruta en Repsol y como afecta al futuro de la compañía.

Brufau cree que contraponer su plan de negocio para Repsol con los intereses de Pemex y Sacyr dejará un saldo tan contundente a su favor que relegará a un segundo plano la intención del dúo de nombrar un consejero delegado y segar la hierba bajo sus pies. La otra gran petición de Pemex de conseguir más representación en el consejo es anecdótica: cada consejero equivale al 6,25% del capital y Pemex no llega a ese porcentaje.

Repsol cree que la filtración de los planes de Pemex es más que suficiente para poner al grupo mexicano y a la constructora en evidencia en el consejo, por lo que pretende que ese y no otro sea el hilo argumental de la reunión de mañana.

Más escenarios abiertos

El documento de Pemex en el que reconoce que quiere acceder a la tecnología de la petrolera y ganar influencia en la gestión a cambio de los apenas 1.600 millones que ha invertido para reforzar su posición en Repsol se ha convertido en un aliado imprevisto para Brufau. Máxime si se tiene en cuenta que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) celebra este martes un consejo extraordinario para decidir si estudia o no las líneas maestras de la operación diseñada por Sacyr y Pemex con la presión de Repsol, de Gas Natural y de las asociaciones de accionistas minoritarios.

Por lo tanto, hay muchos más escenarios abiertos que hace una semana y la seguridad de que la batalla, salvo que Sacyr y Pemex tiren la toalla –lo que nadie espera a corto plazo- será larga.

En este contexto, las dos partes tiene la artillería preparada, pero saben que no es el momento de lucir todas sus armas. Desde el círculo de Sacyr se limitan a asegurar que la hoja de ruta se mantiene y desde Repsol se intenta rebajar la tensión. La posibilidad de expulsar a los consejeros de Pemex por incompatibilidad está en el cajón, pero previsiblemente Repsol ni siguiera planteará la posibilidad –sólo se puede llevar a cabo en el escenario de una junta de accionistas- mañana.

La clave de La Caixa

El consejo servirá también para pulsar el punto de vista de La Caixa. El grupo que preside Isidro Fainé hará saber a Sacyr y Pemex su disconformidad con las formas y el fondo de la sindicación de acciones. Pero también quiere hace valer su 12,9% para forzar acuerdos que considera imprescindibles pero que, salvo un cambio de escenario radical, no serán posibles mañana.

Desde Repsol se asegura que La Caixa está en perfecta sintonía con Brufau, aunque la entidad financiera no ha dicho nunca que no tajantemente a la posibilidad de dar entrada a un nuevo consejero delegado. Fainé cree que hay que respetar el 20,9% que controla Pemex y Sacyr y que el estatus quo en el capital de Repsol ha cambiado tanto que la negociación es la única fórmula posible. De momento, habrá que esperar.
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