Grupos inmobiliarios se ocultan tras la empresa que gestionará la Fábrica de Armas

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Hércules de Armamento, vinculada a dos promotoras, recibe la máxima calificación de Defensa para hacerse con las instalaciones, que se levantan sobre 230.000 metros cuadrados a la entrada de A Coruña

Concentración de trabajadores de la Fábrica de Armas frente a la Delegación del Gobierno en Galicia / EFE

15 de septiembre de 2014 (19:19 CET)

Si nada se tuerce, empresas inmobiliarias se harán con el control de la antigua Fábrica de Armas de A Coruña. Se trata de un discreto grupo que además ha pasado desapercibido en todo el proceso de selección, un concurso público, convocado por el Ministerio de Defensa. Hércules de Armamento, una sociedad limitada cuyo rostro es Ramón Mejuto Lorenzo, un antiguo apoderado de Santa Bárbara Sistemas, ha sido la firma que ha obtenido la mayor puntuación, frente a la opción del grupo IFFE. Detrás de Hércules de Armamento SL, constituida en diciembre del año pasado, y de Mejuto Lorenzo, se parapetan varias promotoras inmobiliarias, con actividad estable en A Coruña, Oleiros, Arteixo y Ribeira.

Ni trabajadores, que han mostrado su desconcierto, ni antiguo comité de empresa de Santa Bárbara, ni competidores, ni Ayuntamiento de A Coruña, que defendía la opción de IFFE.... Apenas nada se sabía hasta ahora de Hércules de Armamento, de Mejuto Lorenzo y de su proyecto para retomar la actividad industrial de una fábrica cerrada desde el año pasado y que se levanta sobre 230.000 metros cuadrados a la entrada de A Coruña, en lo que, salvando la calificación de los terreros, titularidad de Defensa, se podría convertir en una de las principales bolsas de suelo de la capital herculina.

Así es el grupo inmobiliario

Además de cabeza visible de Hércules de Armamento, Ramón Mejuto Lorenzo es administrador y apoderado de al menos dos inmobiliarias, según recoge el Registro Mercantil. Se trata de Promociones Inmobiliarias Mejmar SL, constituida en 2002 y con base de operaciones en Dorneda (Oleiros), y de la firma Traballos de Construcción e Rehabilitación SL, creada en 2010 en Arteixo junto a otro socio, Javier Antelo Vázquez. Más allá de estas dos promotoras, Mejuto Lorenzo no tiene vinculación directa con otros negocios, ni siquiera del sector del armamento, a pesar de su pasado como apoderado de Santa Bárbara.

Hércules de Armamento, que no ha hecho explícito su proyecto a los trabajadores de la antigua fábrica de armas, fue creada con un capital social de 3.000 euros, que fue ampliado este mismo año, e inscrito en el Registro Mercantil el pasado mes de junio, hasta los 610.000 euros, en línea con la capacidad financiera requerida en el concurso por el Ministerio de Defensa.

Ramón Mejuto fue hasta 2008 presidente y consejero delegado de la firma VMC Consultores, así como de otras empresas actualmente inoperativas y liquidadas. Los trabajadores de la antigua fábrica de armas han denunciado en varias ocasiones los retrasos en la apertura de los sobres del concurso, sobre todo el correspondiente a la propuesta económica para revitalizar la fábrica de armas, después de haber abierto las plicas técnicas.

Indignación entre los trabajadores

En la tarde de ayer, coincidiendo con la reunión celebrada en el Ministerio de Defensa para abordar la adjudicación de las instalaciones de la fábrica, tras su cierre en junio del año pasado, los trabajadores despedidos han secundando una concentración ante las instalaciones. Roberto Teijido, expresidente del comité, ha asegurado que, tras conocer la noticia de la puntuación obtenida por Hércules de Armamento por uno de los representantes en la citada reunión, se han quedado "desconcertados". "Se trata de un proyecto que no conocemos, ni tampoco la Xunta y el Ayuntamiento", ha dicho.

Teijido ha insistido en que desconocen el contenido del proyecto "y la capacidad económica" de Hércules de Armamento para retomar la actividad en la factoría Por ello, ha asegurado que pedirá una reunión con la Xunta y que seguirán manteniendo, por turnos, su protesta ante las instalaciones, una medida que los casi 60 trabajadores despedidos adoptaron tras el cierre de la fábrica.
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