Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Gas Natural, una de las empresas españolas del IBEX con presencia en el sudeste asiático. EFE

Gas Natural agota el plazo para garantizar la continuidad de Meirama

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Gas Natural tiene poco más de dos años para adaptar la central térmica de Meirama a la normativa europea, pero aún no ha decidido si realizará la inversión

Pablo Barro

Economía Digital 

Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Gas Natural, una de las empresas españolas del IBEX con presencia en el sudeste asiático. EFE

A Coruña, 07 de mayo de 2018 (04:55 CET)

Meirama tiene que adaptarse a los requerimientos de la nueva normativa europea de emisiones antes de julio de 2020 si quiere seguir produciendo energía a partir de carbón. Gas Natural Fenosa, la propietaria de la central térmica, dispone de poco más de dos años para cumplir. El problema es que el tiempo del que disponen es prácticamente el mismo que necesitarán las obras.

El cambio en la presidencia de la eléctrica ha provocado que el margen de maniobra en esta cuestión sea limitado. La marcha de Fainé y el nombramiento de Francisco Reynés, dispuesto a plasmar su “visión de la compañía” en el plan estratégico, sitúa el inicio de los trabajos en el segundo semestre del año, lo que obligaría a apurar los tiempos durante las obras.

Durante la presentación de resultados, Reynés ya anunció que el plan se daría a conocer durante la junta general, que en cualquier caso debe celebrarse antes del 30 de junio. Los fondos CVC y GIP (que adquirió su participación a La Caixa y Repsol) son, con un 20% cada uno, los que le apretarán las tuercas para que prime la rentabilidad en todo lo que haga en un futuro. De hecho, el propio presidente reconoció que el documento tendrá “la creación de valor como principal objetivo”.

Activo estratégico

Meirama, con sus 563 megavatios, es uno de los principales centros de producción de la compañía, pero también es una de las instalaciones más contaminantes del país. Adaptarla a lo que pide Bruselas requerirá una inversión cercana a los 120 millones de euros, pero el alza del precio del carbón puede lastrar su rentabilidad y hacer que Gas Natural deje de apostar por esta línea de negocio.

Las medidas más drásticas podrían suponer la pérdida de puestos de trabajo. Por este motivo, los trabajadores de la central realizaron a comienzos de febrero un encierro en el Concello de Cerceda. Quieren saber cuál va a ser su futuro. De momento la compañía no ha desvelado sus cartas. El plan estratégico será la clave para saber qué va a pasar con Meirama, pero a muchos ya les tarda en llegar.

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