El rey Felipe junto a la presidenta de Galletas Gullón, María Teresa Rodríguez y su director general, Juan Miguel Martinez Gabaldón, con motivo del 125 aniversario de la fundación de la empresa. EFE/ A. Alvarez

Galletas Gullón rechaza las demandas de los hermanos herederos

La compañía no aprueba ninguna de las peticiones de los tres hermanos Gullón, expulsados del consejo hace meses por su madre

Tras meses de guerra fría, la familia Gullón se vio las caras el lunes en una tensa Junta de Accionistas. Después de que María Teresa Rodríguez expulsase a sus tres hijos del consejo de administración de la galletera y nombrara a su hija presidenta, los defenestrados trataron de recuperar su asiento en una infructuosa reunión. Todas las peticiones de Félix, Hernán y Rubén fueron rechazadas por su progenitora, su hija y el consejero delegado, Juan Miguel Martínez Gabaldón.

Los tres hermanos Gullón pidieron la celebración de la Junta con tal de recuperar su asiento en el consejo, además de poblarlo de nuevos miembros independientes. Actualmente, el órgano decisorio lo componen la presidenta Lourdes Gullón, su madre –presidenta de honor--, Martínez Gabaldón y dos independientes: Enrique Sanz Fernández-Lomana y José Ramón Perán González.

Sin embargo, su propuesta tenía muy difícil salir adelante. A pesar de mantener en sus cargos a Lourdes Gullón, Martínez Gabaldón y María Teresa Rodríguez, el hecho de contar con algo más del 15% de las acciones requería de un gesto del otro lado –que ronda el 80%-- que no llegó. Así, deberán conformarse con sus puestos ejecutivos: Hernán Gullón es director de Exportación, Rubén es director de Planificación y Félix es director de Expansión.

En el mismo acto, la mayoría del capital también repudió el plan estratégico presentado por los hermanos así como la propuesta de crear un consejo asesor familiar como el que existe en muchas otras compañías de este perfil.

De este modo, fuentes cercanas a los hermanos díscolos asumen que se da por cerrada una etapa en la que se trató de zanjar el conflicto de forma amistosa. "Se ha rechazado todo sin dar explicación alguna en una clara muestra de inmovilismo y falta de interés por llegar a cualquier tipo de acuerdo", añadieron las mismas voces.

Los Gullón, fuera del consejo desde junio

A pesar de que las desavenencias han sido constantes en la última década, en 2014 pareció firmarse la paz entre María Teresa Rodríguez y sus hijos, que volvieron al consejo tras ya haber sido expulsados en 2010 tras una rebelión fallida. Las aguas se calmaron hasta este verano, cuando la matriarca decidió dar un paso atrás por su estado de salud y renunciar a la presidencia para ocupar un puesto honorífico.

Con la excusa de profesionalizar el consejo, cesó a sus tres hijos. Sin embargo, desde su entorno dibujan sombras: mientras ellos llevaban toda la vida en la empresa familiar, nombró como nueva presidenta a su hija, maestra de profesión pero que se había mantenido fiel a su madre en los conflictos previos.

Y ya sin el trío, el entorno de la empresa dibuja un claro ganador: Juan Miguel Martínez Gabaldón. Hombre de confianza de la histórica presidenta, suma alrededor del 20% de las acciones y es el foco del enfrentamiento entre los dos bandos de la familia. Si bien nadie duda de su buen hacer en el cargo, los hermanos Gullón sospechan del "excesivo" poder que acumula en sus manos. "Él es el claro ganador del enfrentamiento, ya no hay nadie que le pueda parar los pies en el consejo", defienden las voces consultadas.

El conflicto no pasó desapercibido para los fondos de capital riesgo. Como ya hizo Carlyle al aprovechar las diferencias entre los accionistas de Codorníu, varios inversores tocaron la puerta de Gullón para estudiar su compra. Fuentes cercanas a la empresa confirman los encuentros con KKRProA CapitalCinven, pero descartan que exista un interés activo para vender la compañía.

Un artículo de Carles Huguet

Enviaremos un mensaje al correo indicado con el enlace que deberás clicar para completar el alta. No recibirás ningún boletín hasta entonces. Política de privacidad