Galicia sigue enterrando millones de la burbuja de los biocombustibles

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El concurso de acreedores de Biocarburantes de Galicia se suma a la liquidación de Entabán y Biocarburantes Penínsulares, proyectos regados con ayudas públicas que iban a hacer de la comunidad una potencia del sector

Emilio Pérez Touriño en la inauguración de la planta de Entabán

en A Coruña, 07 de febrero de 2016 (05:06 CET)

La planta de Biocarburantes de Galicia, en Guitiriz, ha sido la última en caer del grupo de instalaciones que brotaron en la comunidad en los años previos al cambio de década bendecidos por millonarias ayudas de las arcas públicas, que iban a convertir Galicia en una potencia en el sector de los biocombustibles. Sólo las tres construídas en la ría de Ferrol tenían capacidad para producir el 44% del carburante ecológico de España, pero ni en el puerto ferrolano ni en otras latitudes del territorio, se cumplieron las previsiones.

A la planta del polígono lucense de Begonte, que costó tres millones levantar, le precedió en la caída Entabán, de capital zaragazono, que invirtió 48 millones en unas instalaciones que inauguró Emilio Pérez Touriño en 2008 y que presumían de transitar la vanguardia tecnológica. La Xunta había aportado 4,5 millones a través del Igape, que fue el órgano que se encargó de alentar el florecimiento de la nueva industria.

Pinchazo en Ferrol

Entaban entró en concurso en 2012 y en liquidación a principios de 2014. El mal final de alguna de estas plantas vino precedido de una actividad a medio gas, lastrada por masivas importaciones, sobre todo de Estados Unidos, a precios bajos y muy subvencionados. La venta apenas era rentable para las que operaban mientras otras que se habían activado durante la fiebre de los biocombustibles, como la de Acciona en Arteixo, ni siquiera llegaban a levantarse pese a contar con el respaldo de la Xunta, que había comprometido con la constructora 3,7 millones de ayudas.

El caso más singular fue el de Biocarburantes Peninsulares, vinculada a Eulen y Enagás, que ensambló su maquinaria en Narón con 21 millones de inversión pero que no produjo en ningún momento y ni siquiera está claro si las instalaciones estaban completas. Entró primero en concurso y acabó en liquidación.

La crisis de Abengoa

Aquella burbuja del biodiesel que fue dejando cadáveres de los que ahora se levanta acta de defunción, tiene todavía algunas incógnitas sobre la mesa. Qué pasará con bioetanol Galicia, la planta de Abengoa en Teixeiro que está entre los activos en venta con los que busca liquidez la compañía para paliar su crisis.

El plan de desinversiones hecho público tras la entrada en preconcurso incluye colocar la división de biocombustibles si bien, ni se quiere vender necesariamente todo el paquete en conjunto (tiene 15 plantas) ni es imprescindible que se venda si no hay una buena oferta.

Tampoco está claro el futuro de Infinita Renovables, que aterrizó en Ferrol con 80 millones de inversión de la mano de Isolux y el Santander. Contó con unos 10 millones de ayudas, repartidos casi a partes iguales entre la Xunta y el Gobierno central. La instalación está ahora gestionada por Masol Iberia Biofuels, del grupo indonesio Musim Mas, que al fin la ha puesto a andar e incluso ha ampliado plantilla.
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