Galicia emerge como una potencia en drones sin saber si serán rentables

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Numerosas empresa de la comunidad trabajan ya con dispositivos aéreos no pilotados o desarrollan nuevas aplicaciones, como es el caso de Dronlife, de IFFE, a la espera de que las autoridades regulen su uso

Imagen del aeródromo de As Rozas al lado de un drone comercial

A Coruña, 07 de marzo de 2015 (01:16 CET)

Los drones están de moda. Aeronaves teledirigidas cuyo uso puede variar, desde ser utilizadas para labores de Defensa de los propios gobiernos hasta imponer multas, controlar situaciones de riesgo como incendios, realizar tareas de seguridad o simplemente, repartir compras on line. El mundo de los drones ofrece innumerables posibilidades, pero no está exento de riesgos. En los últimos tiempos varias empresas gallegas han decidido probar suerte en este sector, pero, ¿es realmente rentable?

El Instituto de Formación Financiera y Empresarial (IFFE) acaba de constuir una nueva filial que se encargará de desarrollar sus negocios relativos al sector de los drones. Se trata de Dronlife SL, una sociedad con sede en A Coruña pero que no trata de construir estos aparatos teledirigidos, sino de desarrollar aplicaciones útiles para estos.

Desarrollar aplicaciones

Se trata de un "filial orientada a iniciativas diseñadas para contribuir a un uso civil de esta tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas", explica la compañía, que optó a hacerse con la explotación de la polémica Fábrica de Armas de A Coruña, que finalmente fue a parar a manos de Hércules de Armamento. El nombre de la sociedad proviene del proyecto Dronlife, que IFFE patrocina y con el que un grupo de estudiantes de la Escuela Universitaria de Diseño Industrial de Ferrol consiguieron diversos galardones por aplicar el uso de los aparatos no tripulados al transporte de órgamos para la realización de transplantes.

El director industrial del grupo IFFE, Ricardo Blanco, explica que el futuro tecnológico pasa por los drones, y defiende la rentabilidad de invertir en desarrollar sus aplicaciones mas allá de la propia construcción de los aparatos. "Existen no menos de 10 compañías extranjeras que ya fabrican drones que pueden superar el millón de euros", explica, a la vez que comenta que el dispositivo empleado para su proyecto de transplante de órgano está valorado en cerca de 50.000 euros. "Sí es cierto que en los últimos tiempos muchas empresas están hablando de la construcción de drones, pero es más complicado de lo que parece", opina.

Empresas pioneras en A Coruña

En A Coruña también tiene su sede Aeromedia UAV, una empresa cuyo modelo de negocio está basado en la fabricación y prestación de servicios aéreos con drones. Cuenta con aeronaves de hasta cuatro metros de embergadura y 25 kilos de peso y ya ha colaborado en diversas películas y documentales e incluso en proyectos para control de plagas en colaboración con la estación fitopatológica do Areeiro, en Pontevedra.

Además de Aeroav también en la provincia de A Coruña trabajan con drones las empresas Aerial Works, Cartogalicia y Contidos y Mensaxes.

Hércules de Armamento, la empresa ganadora del concurso de Defensa para explotar la Fábrica de Armas también también llegó a manifestar su intención de promover nuevas líneas de producción, entre ellas, la fabricación de estos dispositivos aéreos no tripulados.

Proveedores de Airbus

En la provincia de Pontevedra no son pocas las empresas que también han decidido sumarse a la carrera de los drones. Delta Vigo, Coasa, Ganain y Udega participan en el concurso para posicionarse como proveedoras en los futuros dispositivos no tripulados de Airbus, así como otras empresas de la comunidad de menor tamaño.

Pero, ¿son ya rentables los drones? Ricardo Blanco recuerda que, de momento, la regulación europea todavía no está definida. "Por el momento, Estados Unidos ya lo ha hecho, delimitando a qué altura pueden volar estos dispositivos y el peso máximo que pueden tener, suponemos que en Europa en una primera etapa se adoptará una legislación similar", dice el empresario. Y es que, en un cielo surcado por drones, será muy necesario su control, a fin de evitar impactos.

Una regulación aún en el aire

En España la ley 18/2014 dedicada expresamente a los drones limita el uso de estos, de momento, a actividades cientídicas y técnicas, siempre que se lleven a cabo fuera de espacios urbanos, sin aglomeraciones ni edificios para no involucrar, precisamente, a viandantes que se encuentren al aire libre. Además, el decreto provisional aprobado por Fomento estima que todo aquel que quiera manejar un dron deberá poseer licencia de piloto o superar un curso específico en un centro homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa).

En Galicia, entre los meses de septiembre --desde que se conoció el decreto provisional-- hasta diciembre, más de una treintena de personas han obtenido ya el carné de piloto que exige la nueva regulación y otros tanto se encontraban ya en proceso de conseguirlo.

Además, en colaboración con diversas empresas, la compañía compostelana Cartogalicia avanza un proyecto dentro de la comunidad, en el que también participan el Ministerio de Defensa y el aeroclub de Lugo para gestar un centro de investigación para el uso de drones alejados de fines militares.

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