Galicia, el paraíso perdido de los 'call centers'

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En las provincias de A Coruña y Pontevedra se han destruido más de 1.200 puestos de trabajo en el sector en los últimos dos años

Protesta contra los despidos en Atento

22 de abril de 2013 (02:38 CET)

Los trabajadores de Atento Teleservizos salieron a la calle la semana pasada para protestar contra los 200 despidos que planea la compañía en España, 142 de ellos en A Coruña. La empresa acabó accediendo a paralizar los despidos y sentarse a negociar. La situación no es novedosa para los trabajadores de empresas de atención telefónica y BPO de Galicia.

Según los datos que maneja el sindicato Comisiones Obreras, entre cuatro compañías radicadas en las provincias de A Coruña y Pontevedra se han eliminado 1.200 puestos de trabajo en los últimos dos años. Es el caso de Unísono, Extel, Atento y GSS, todas ellas, según los datos del sindicato, con una plantilla inferior a la que tenían en 2011, cuando sumaban cerca de 3.500 trabajadores.

La sangría continúa. Varias de estas empresas se encuentran inmersas en procesos que podrían desembocar en nuevas reducciones de personal, que pasaría a engrosar la lista de parados.

Unísono


Unísono Soluciones de Negocio tramitó un expediente de movilidad geográfica para su centro de atención de telefónica en Vigo que afecta a 97 trabajadores. A este personal se le ofrece una posible reubicación en Madrid, donde cuenta con una oficina de más de 3.000 trabajadores y una rotación laboral muy alta, o bien el despido con una indemnización de 20 días.

Comisiones Obreras entendió esta fórmula como una manera de realizar “despidos baratos”. La empresa lo justificó por la finalización de un servicio que Unísono realizaba para la atención al cliente de Orange.

El perfil

Fuentes del sindicato en la empresa explican que el perfil del empleado afectado es una mujer, con entre 5 y 7 años de antigüedad, contrato indefinido, un sueldo medio de 800 euros y una indemnización media que apenas llega a los 4.000 euros. “Despedir a 97 trabajadores en este sector cuesta lo mismo que prejubilar a dos empleados de banca”, concluyen en CC. OO.

La compañía ya había presentado un expediente de regulación de empleo hace dos años. Entonces contaba con cerca de 1.100 trabajadores, que se han reducido a 500.

Atento


Un caso similar ocurrió en Extel, que pasó de 1.200 a 800 empleados en el mismo periodo en su sede de A Coruña, ciudad que se mantiene expectante a la mesa de negociación abierta por Atento Teleservizos.

Los planes iniciales de la empresa eran reducir plantilla en los centros de A Coruña, 142 despidos, Bizcaia, 58 despidos, y Toledo, con otros 30 despidos. En todos los casos, Atento justificó la medida alegando una disminución en el volumen de llamadas.

Estos despidos han quedado temporalmente suspendidos. La empresa accedió a abrir una mesa de negociación para tratar, según informó, el nuevo modelo de telefónica Territorial, así como la evolución y transformación de los servicios en los centros de trabajo.

GSS

El último en reconocer dificultades para mantener el número de empleados, según informó Comisiones Obreras, fue el grupo GSS, con sede en A Coruña. La empresa comunicó a los trabajadores una “modificación substancial de carácter colectivo” alegando el mismo motivo que Atento, una reducción en el volumen de llamadas.

El periodo de consultas acaba de abrirse por lo que no está clara la incidencia que tendrá en la plantilla, actualmente formada por unos 100 trabajadores. En el comité de empresa consideran que se trata de la antesala de nuevos despidos.

Profesionalización o crisis


¿A qué se debe el progresivo declive del sector? En los sindicatos aluden a dos razones. La más obvia, el impacto de la crisis económica que deja a las empresas con menos recursos para contratar campañas y a los ciudadanos con menos interés para contratar servicios. A esto hay que sumar la estacionalidad de muchos clientes, como, apuntan, sucede en el caso de Unísono, que rebaja sustancialmente su actividad a medida que se acerca el verano.

Pero hay también quien pide una urgente profesionalización del sector. “Las empresas no creen en la profesionalización”, asevera un representante sindical, aludiendo a la temporalidad y a la rotación de los trabajadores. También ponen énfasis en que despedir en este sector es más barato que en otros.
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