Supermercado en Santiago de Compostela durante una de las primeras jornadas de confinamiento. EP

Galicia dispara un 40% su gasto en alimentación desde el Covid-19

El Observatorio Abanca by IESIDE constata un 'boom' de ventas en tiendas de alimentación y que la actividad ya está a un 7% del nivel preCovid

El confinamiento dejó dos estampas en Galicia. Mientras las calles se vaciaban y los bares permanecían clausurados a la espera de entrar en la fase 1, los supermercados, por el contrario, dejaban imágenes de colas a su entrada tanto por el protocolo de seguridad puesto en marcha y que implicaba distanciamiento social como por la avalancha de compras de clientes que buscaban hacer acopio de alimentos para prevenir posibles dificultades de suministro.

Esta doble escenario queda patente en el Observatorio Abanca by IESIDE, elaborado con los datos anonimizados de los 875.000 clientes gallegos con tarjetas de la entidad. Y es que en ellos se refleja que los gallegos llegaron a disparar su gasto mediante tarjeta de crédito en supermercados en un 58% en las dos primeras semanas del estado de alarma, porcentaje que se ha ido reduciendo hasta cerrar la fase 1 de la desescalada un 42% por encima de los niveles anterior al Covid-19.

De supermercados a farmacias

Los importes abonados en establecimientos de alimentación se han disparado en Galicia tanto por el acopio de compras como por el mayor volumen de operaciones registrado a través de tarjetas como medida de prevención para evitar la propagación del coronavirus. Los datos de Abanca reflejan que los pagos en efectivo han pasado de representar un 42% del total antes del coronavirus a un 33,5% tras la fase 1 de la desescalada, dejando camino libre para los pagos online (pasan del 12,1% al 17,1% por el auge del comercio electrónico) y a los pagos con tarjeta (de 44,2% al 47,5%).

Además de los supermercados (que llegaron a supone el 70,2% del gasto total de los gallegos durante el confinamiento), también se ha movido al alza el negocio de las farmacias, aunque con una tendencia diferente. Mientras el volumen de negocio de estos establecimientos se situaba un 20% de sus niveles habituales durante las dos primeras semanas del estado de alarma, ahora el porcentaje ya se eleva hasta el 40%, coincidiendo con la obligación de llevar mascarilla

A Coruña y Pontevedra, las más golpeadas

La evolución de establecimientos de alimentación y farmacias contrasta con el del comercio minorista, que llegó a desplomarse un 81% en las dos primeras semanas del estado de alarma y que cerró la fase 1 a un 15% de sus niveles de facturación habituales, y el ocio. Esta rúbrica, que engloba a bares, hoteles y restaurantes que perdió el 94% de su cifra de negocio en el primer mes de confinamiento y que aún al cierre de la fase 1 se encontraba un 71% por debajo de sus niveles anteriores al Covid-19, mientras que el conjunto de la economía gallega se encuentra al 7%.

Por provincias, son precisamente las dos más pobladas (A Coruña y Pontevedra) las que más han notado el descenso de actividad como consecuencia del coronavirus. Francisco Botas, consejero delegado de Abanca, ha achacado este peor comportamiento al "mayor peso" que tienen el ocio y el turismo en estas provincias. En el caso de A Coruña, la provincia contaba con el 80% de sus establecimientos abiertos al cierre de la fase 1 (frente al 82% de Ourense, el 84% de Pontevedra y el 86% de Lugo) y se ha visto especialmente golpeada por el comercio minorista, que cerró la fase 1 con un volumen de negocio un 24% inferior al habitual, porcentaje que se reduce hasta el 3% en Lugo.

Un artículo de Javier G. Casco

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