Galicia deja escapar 800 millones en proyectos que se paralizaron

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En los últimos tres años, Beijing 3E, Mitsubishi o Xero abandonaron su inversión en la comunidad, de la que dependían más de 3.000 empleos

Mariano Rajoy, al fondo, en la firma del acuerdo entre Beijing 3E y el puerto de A Coruña

18 de mayo de 2013 (21:54 CET)

Llueve sobre mojado en Galicia. La Autoridad Portuaria de A Coruña anunció esta semana que la compañía china Beijing 3E, que planeaba instalarse en el Puerto Exterior suspendía su proyecto en tierras gallegas. Con él se esfuma una inversión prevista de 270 millones de euros.

No es la primera vez que proyectos millonarios emplazados en la comunidad acaban paralizados tiempo después de su anuncio. Alguno de ellos, como la fábrica de baterías para coches eléctricos de Mitsubishi en Vigo, parecen haber caído en el olvido, sin que nadie afirme o desmienta su cancelación.

Junto al proyecto aparcado de Mitsubishi, la suspensión de la fábrica de Xero en Ourense y el paso atrás de Beijing 3E suman 796 millones de euros que no acabaron de llegar a Galicia --la Xunta se ahorró los 11 que iba a aportar para la planta de Xero--.

La mayor fábrica de Europa


El macroproyecto del consorcio japonés en la Plataforma Loxística de Salvaterra-As Neves (Plisan) preveía una inversión de 500 millones de euros para levantar la mayor fábrica europea de baterías de ion-litio para coches eléctricos. Se trataría de una inversión histórica para Vigo, una de las más importantes desde la llegada de PSA Peugeot-Citroën.

La Xunta incluso apuró la reforma del parque empresarial en 2011, aprobando en Consello una modificación del proyecto sectorial para atender a la resolución del Tribunal Supremo y excluir de la estructura 900.000 metros cuadrados de suelo no urbanizable, clasificado como de especial protección forestal.

A pesar de los esfuerzos de la Xunta por dotar de seguridad jurídica a la incursión de Mitsubishi-GS Yuasa en suelo de Plisan, el consorcio japonés aparcó el proyecto a finales de 2011, sin que haya noticias sobre su intención de sacarlo del cajón. La planta de baterías estaba llamada a reactivar el sector gallego, generando unos 2.500 empleos en una primera fase y 4.000 cuanto estuviera a pleno rendimiento.

El coche eléctrico que no llegó a Ourense

También sufrieron desventuras en Ourense relacionadas con la automoción. La factoría inglesa Xero Vehículos Eléctricos anunció en marzo de 2011 su implantación en el Polígono Empresarial del municipio ourensano de Melón. La intención de la empresa era estar a pleno rendimiento en 2012, una vez finalizada las obras de la planta, creando 1.030 empleos y manteniendo una producción anual de 20.000 unidades de su coche eléctrico.

La inversión prevista alcanzaba los 26 millones de euros, 11 de los cuales los aportaría la Xunta de Galicia, mientras que Xero pretendía captar 6 millones más entre el empresariado local. Con la crisis azotando, la empresa no fue capaz de lograr esa inversión ni entre los empresarios gallegos ni fuera.

El proyecto, anunciado justo antes de las elecciones municipales, fue muy criticado por PSdeG y BNG, que no veían una base sólida más allá del compromiso inversor de la Xunta. La empresa cargó, en cambio, contra el empresariado por no implicarse en el proyecto.

El polígono prometido de Bañuelos

Los anuncios empresariales que nunca llegaron a materializarse son constantes, y no distinguen de colores políticos. Con el bipartito, el controvertido empresario valenciano, Enrique Bañuelos, anunció a bombo y platillo la creación del "mayor polígono empresarial de Galicia" y llegó a reunirse con varios conselleiros.

Las crónicas de la época pregonaban que el macroproyecto tendría una extensión de "entre cinco y 10 millones de metros cuadrados de suelo industrial" y que el lugar idóneo estaría en la provincia de A Coruña, cerca del Puerto Exterior de Punta Langosteira. Se habló especialmente del municipio de Arteixo, ese que el propio Amancio Ortega situó en el mapa al establecer allí la sede de Inditex.

La crisis de los ‘call centers’

También se espera en Galicia a Telefónica, que anunció el septiembre pasado a través de su presidente en España, Luis Miguel Gilpérez, una inversión de 117 millones de euros en tierras gallegas.

Una parte de esta cuantía estaría destinada al servicio de atención telefónica. Concretamente, la compañía prevé crear 250 nuevos puestos de trabajo en su call center de A Coruña este año.

Sin embargo, la realidad del sector es otra. En los últimos dos años se han destruido más de 1.200 puestos de trabajo en las provincias de Vigo y A Coruña, según los datos de CC.OO.

En una actividad muy afectada por la deslocalización, empresas como Unísono han trasladado a Madrid la campaña de su cliente Orange tramitando un expediente de movilidad geográfica para 97 trabajadores de Vigo. También Iberphone o Unitono, que tienen como cliente a Gas Natural, trasladan sus campañas a Barcelona.

La tierra de Feijóo también espera


En la tierra natal de Alberto Núñez Feijóo, en Os Peares, esperan la inauguración del llamado ‘pueblo inglés’, que estaba prevista para comienzos de este año. La empresa Fenosa Wind, la filial de renovables de Gas Natural Fenosa, anunció una inversión de 8 millones de euros para rehabilitar un área de 30.000 metros cuadrados en la localidad ourensana. El objetivo es levantar un centro de aprendizaje de idiomas.

Se trata de uno de los proyectos industriales vinculados al concurso eólico que podría generar entre 50 y 60 puestos de trabajo directos y atender a 25.000 alumnos al año. Pero hasta el momento, los vecinos del presidente de la Xunta tendrán que seguir esperando.
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