Vista exterior de la planta de Frinsa en Ribeira

Frinsa desvela las claves de su plan de expansión

La conservera de Ramiro Carregal abre la puerta a adquisiciones o acuerdos comerciales con otros fabricantes y sitúa en Singapur su central de compras

En solo un año, la conservera gallega Frinsa, especialista en marca blanca y una de los mayores procesadoras de atún del mundo, incrementó en un 25% sus ventas, superando los 500 millones de facturación.

El proceso de internacionalización de la compañía que fundó Ramiro Carregal y que capitanea como consejero delegado su hijo, Jorge Carregal Varela, está detrás del destacado incremento, pues los ingresos en los mercados europeos, al margen de España y Portugal, se elevaron en un 35% debido al buen comportamiento de Italia y Alemania. De los 96 millones en los que aumentó la facturación de Frinsa, 75 millones procedían de otros territorios de Europa fuera de la Península Ibérica.

La empresa dobló la apuesta por el mercado exterior en 2015, cuando creó una red de filiales principalmente en territorio europeo, convencida de su alta capacidad de endeudamiento por la fuerte generación de tesorería de su actividad. La propia conservera, con una caja de 8,1 millones a cierre de ejercicio, ponía como ejemplo de su liquidez al redactar su memoria anual que no tenía ningún bien hipotecado.

Todo apunta a que la apuesta de la compañía de Ribeira (A Coruña) por ganar peso en aguas internacionales continuará, en base a las líneas estratégicas de crecimiento que se ha marcado el grupo y que orbitan en torno a las filiales constituidas en Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Portugal, Polonia, Rumanía y Singapur, a las que próximamente se añadirá una novena en Sudáfrica. Todas ellas, dice la empresa, tienen un carácter comercial, ya que la actividad productiva se realiza en España. Sin embargo, serán las herramientas para continuar expandiendo el grupo de la familia Carregal.

Ramiro Carregal, presidente de Frinsa

Ramiro Carregal

Una central de compras en el sudeste asiático

La filial de Singapur tiene un peso específico dentro de la estrategia, pues Frinsa pretende convertirla en su central de compras en el sudeste asiático, donde está el “epicentro del atún”, en palabras de la propia compañía. Tailandia es el principal exportador del mundo. 

Frinsa identifica otros tres elementos centrales en su estrategia de crecimiento. Apuesta por el desarrollo de “una red de tiendas y distribución capilar propia” a través de “Frinsa Retail”. Actualmente cuenta con ocho establecimientos, denominados La Conservera y repartidos entre Ribeira (A Coruña), Madrid, Valencia, Bilbao, Alicante y Murcia.

Compras y acuerdos comerciales con otras empresas

Otro elemento clave será el crecimiento inorgánico. La compañía abre la puerta a las compras en sus core markets o a alianzas comerciales con otros fabricantes “en los que externalizar la fabricación que no pueda realizar en sus instalaciones”. Finalmente, la empresa se propone invertir en una planta de envases para las necesidades de su producción.

El desarrollo de esta estrategia da continuidad a los ajustes en el proceso de producción que llevó a cabo la conservera, básicamente, un mayor control en la gestión de existencias y en los gastos internos para reducir los costes. 

Un artículo de Rubén Rodríguez

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