La AP-7, a su paso por Tarragona, una de las autopistas de Abertis que troceará el Gobierno. EFE/Jaume Sellart

Fomento y Abertis chocan por el traspaso de las autopistas

El Ministerio de Fomento tumba el plan de Abertis para ahorrar con el fin de las concesiones de Aumar y le exige más mantenimiento

El Gobierno anunció a finales de julio lo que era un secreto a voces: la concesión de parte de la autopista AP-7 y de la AP-4 no se renovará y se lanzará un concurso para licitar el mantenimiento de estas vías. Por tanto, se eliminarán los peajes, gestionados por la concesionaria Aumar, propiedad de Abertis. Pero mes y medio después, siguen sin publicar los pliegos del concurso a causa del choque entre la empresa y la administración.

El Ministerio de Fomento y la empresa controlada por Atlantia y ACS no terminan de ponerse de acuerdo en las condiciones del retorno de la concesión y, de hecho, los hombres de José Luis Ábalos han tumbado el plan de la compañía para ahorrar con el traspaso. Los focos de conflicto son principalmente dos: el número de empleados de Abertis que pueden salvar su puesto de trabajo y el estado en el que se devuelve la vía.

Fuentes cercanas a la compañía explican que técnicos de Fomento se reunieron el pasado martes con directivos de la filial de autopistas en España de Abertis, división que dirige Anna Bonet, con esos dos puntos en la agenda. La actitud de la empresa ha sido de poca colaboración con el Gobierno en el proceso de reversión de la concesión, que se inició a principios de 2019, comentan las mismas fuentes. La compañía y el ministerio han rehusado responder acerca de las negociaciones.

Abertis infla la lista de empleados subrogables

El primero de los conflictos es respecto a los empleos que pueden salvarse. El plan de Fomento es lanzar un contrato de mantenimiento para los cinco tramos en los que ha dividido las concesiones de Aumar: cuatro para la AP-7 (uno por provincia, es decir, Tarragona, Castellón, Valencia y Alicante) y uno para la AP-4 andaluza. Por ello, mantendrá trabajos exclusivamente de mantenimiento.

En estos casos, se opta por la subrogación de empleados. Es decir que los trabajadores de la empresa que pierde la contrata, en este caso Aumar, pasarían a la nueva contrata. Abertis debía pasar una lista de los puestos que se mantendrían, y tiró al alza. De los 297 empleados de Aumar, proponía salvar cerca de 180.

Fomento estudió la propuesta y recortó la cifra hasta algo menos de 140. No es que el ministerio quiera que haya más despidos, sino que la empresa incluyó perfiles que la administración no considera necesarios. Por ejemplo, trabajadores de oficinas, de administración, márketing, perfiles técnicos e incluso gerentes. Básicamente, Abertis solo sacrificó al personal relacionado con el pago del peaje.

La posición de Fomento es que solo necesita a los empleados directamente relacionados con las tareas de mantenimiento de la vía, por lo que recortó la propuesta de Abertis. Las fuentes consultadas apuntan que la intención de la empresa era ahorrarse parte del ERE: cuantas más personas pasen a la nueva empresa, menos despidos deberá hacer cuando finalice el contrato.

Lo paradójico es que empleados subcontratados por Abertis para el mantenimiento sí que serán subrogados. Por ejemplo, los de jardinería, unos 50, pues el servicio será necesario tras el cambio de manos de la gestión. Los sindicatos pidieron que se internalizasen estos trabajos con la finalidad de minimizar el posible impacto de una pérdida de la concesión, pero la compañía renovó la subcontrata.

El estado de la AP-7 y la AP-4, punto de fricción entre Fomento y Abertis

El otro punto de fricción entre Abertis y Fomento es el estado de la vía. En el Gobierno entienden que dejaron muy claro a la empresa en enero, cuando comunicaron oficialmente la reversión de la concesión, la obligación de que estuviera en unas condiciones adecuadas e indicó los trabajos a hacer. Para ello, hizo una revisión exhaustiva con un control constante, como adelantó Economía Digital.

No obstante, ambas partes no se ponen de acuerdo. Fuentes cercanas a las negociaciones admiten que se están tratando estas discrepancias a nivel técnico, lo que indica que no hay intención de que se llegue a judicializar el asunto. Aun así, no se descarta. El problema radicaría en que la fianza de la concesión data de hace décadas y la cuantía es totalmente insuficiente para los trabajos que hay que hacer.

Las negociaciones siguen y va a haber más reuniones entre empresa y administración. Si hay acuerdo entre la compañíaque dirige José Aljaro y el Gobierno de Pedro Sánchez, se espera que se puedan publicar los pliegos del concurso antes de fin de mes. Demorarlo más dificultaría que la nueva concesionaria del mantenimiento pudiera entrar el 1 de enero de 2020, cuando Abertis dejará estos tramos de la AP-7 y la AP-4.

Un artículo de Xavier Alegret / Cristian Reche

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