Pedro Larrea, consejero delegado de Ferroglobe / Grupo Villar Mir

Ferroglobe toca mínimo histórico en bolsa tras la venta de Cee-Dumbría

Las acciones de la compañía aceleran su desplome hasta niveles nunca vistos y caen un 17% desde la venta del complejo de Cee-Dumbría al fondo TPG

Ferroglobe continúa con su particular calvario en bolsa. La compañía controlada por el Grupo Villar Mir (propietario del 55% de sus acciones) ha vuelto a marcar un nuevo mínimo histórico en bolsa tras desplomarse otro 8,51% en la sesión del miércoles.

La compañía, propietaria de la central de Ferroatlántica en Sabón, no logra enderezar el rumbo en bolsa ni siquiera con la liquidez extra lograda con la venta del complejo de Ferroatlántica en Cee-Dumbría ni de las diez centrales hidroeléctricas en los ríos Xallas y Grande al fondo TPG Sixth Street Partners por 170 millones de euros.

Pierde la sexta parte de su valor

Ferroglobe encaró la venta del grueso de su negocio en Galicia el pasado mes de junio después de que sus acciones se dejasen un 5% en la primera mitad del año. Sin embargo, lejos las caídas, lejos de mitigarse, se han pronunciado aún más desde entonces.

Sus títulos cotizan ya en el entorno de los 1,29 dólares, un 17% por debajo del nivel que registraba el 3 de junio, la jornada anterior a su desinversión en Galicia.

Desplome con investigación de por medio

Si se amplía el período de cálculo a los últimos doce meses, Ferroglobe solo vale una quinta parte que en el mes de agosto del año 2018, cuando sus acciones cotizaban en el entorno de los siete euros. La sobrecapacidad del sector, agravada por la negativa de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos a poner restricciones a las importaciones de silicio metal procedentes de Australia, Kazakhstan y Brasil ha lastrado a la evolución de la compañía en bolsa, provocando pérdidas millonarias que no todos los inversores están dispuestos a asumir.

El despacho Kaplan Fox ha decidido emprender acciones legales contra el grupo por haber omitido información clave para los inversores (como el exceso de inventarios o la bajada de precios) entre los meses de agosto y noviembre del año 2018, un periodo en el que la compañía pasó de registrar un beneficio trimestral de 58 millones de euros a unos números rojos de 2,6 millones de euros.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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