El Grupo Villar Mir es propietario de Ferroatlántica. EFE
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Las acciones de su matriz, Ferroglobe, valen la séptima parte que hace un año mientras la compañía plantea un ERE en España y ajustes en toda su red

en A Coruña, 07 de febrero de 2019 (04:55 CET)

Ferroatlántica inicia 2019 con un plan de ajuste que afectará de lleno a sus factorías gallegas. La dirección de su matriz, Ferroglobe, anunció un golpe de timón para recortar gastos en toda su red, que en España se ha convertido en un ERE temporal por dos años en sus plantas (Cee-Dumbría, Sabón, Cantabria y Huesca) castigadas por el coste de la energía. El objetivo es reflotar la rentabilidad de la compañía e impulsar las acciones, que se han desplomado en bolsa. El precio actual de sus títulos, de unos 2,5 dólares tras el rebote de este miércoles, es todavía la séptima parte de los 16,76 dólares que llegó a registrar el pasado mes de marzo.

Fue entonces cuando las acciones iniciaron su particular calvario. La razón inicial fue la negativa de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos a poner restricciones a las importaciones de silicio metal procedentes de Australia, Kazakhstan y Brasil. Ferroglobe fue una de las empresas que más había presionado para cortar la entrada de estos productos extranjeros al considerar que ejercían competencia desleal al contar con fuertes subsidios gubernamentales. El argumento no fue suficiente para la administración estadounidense, que infringió con su decisión un golpe de casi un 35% a las acciones de Ferroglobe del que la compañía todavía no se ha recuperado.

Una fusión que resta valor

Después de estas fuertes caídas, las acciones de la compañía fueron retrocediendo paulatinamente desde el entorno de los 10 dólares hasta los casi 5 que registraban en el mes de noviembre. Ahí fue donde llegó el segundo golpe. Ferroglobe decepcionó a los analistas al presentar unos números rojos de 2,6 millones de euros en el tercer trimestre del año y un fuerte aumento de sus existencias.

Las dificultades por elevar su cifra de ventas, unidas a la bajada de precios, golpearon su cuenta de resultados y hundieron las acciones por debajo de los 1,5 dólares, el nivel más bajo de toda su historia. Desde entonces la firma recupera terreno hasta situarse en los 2,5 dólares, que sin embargo, no ocultan la pérdida de valor de la firma desde su fusión con Globe. Ferroatlántica y la firma estadounidense acordaron su fusión en febrero de 2015 dando como resultado a un grupo valorado en 3.100 millones de dólares (unos 2.850 millones de euros por aquellas fechas). Ahora, cuatro años después de la operación, el valor en bolsa de la firma es de apenas 415 millones de dólares (cerca de 365 millones de euros).

Rumores de venta

Dice el refrán que no hay mal que por bien no venga y eso es lo que parecen pensar las firmas de inversión. La fuerte caída de sus acciones en los últimos meses sería excesiva para las casas de análisis hasta el punto de que cuatro de las cinco que siguen a la compañía recomiendan comprar títulos de la matriz de Ferroatlántica y solo una aconseja mantener posiciones. El motivo, el precio objetivo de sus acciones se sitúa, a su juicio, en los 5,35 dólares, lo que otorga un potencial de revalorización de casi el 130% a sus acciones.

Estas buenas perspectivas apoyarían al Grupo Villar Mir en su búsqueda de compradores. Ferroglobe, de la que posee el 55% de sus acciones, podría ser la siguiente pieza en una ronda de desinversiones que inició el año pasado con la venta de un 12% de la constructora OHL. Así lo apuntaba un informe reciente de Bloomberg, que aseguraba que Villar Mir habría iniciado ya una ronda de contactos con empresas que habían mostrado su interés por comprar su participación en Ferroglobe.

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