Construcción de la planta de silicio solar de Ferroatlántica en Puertollano (Ciudad Real)

Ferroglobe frena la inversión que se llevó de A Coruña a Puertollano

La compañía aplaza hasta final de año la puesta en marcha de su planta de silicio solar en Puertollano debido al negativo entorno de mercado

 

Ferroglobe ha retrasado su plan para comenzar a producir silicio solar en su nueva fábrica de Puertollano, que estaba previsto que entrara en funcionamiento a lo largo del primer trimestre del año. La primera fase de la planta está prácticamente acabada, pero las circunstancias de mercado han hecho que el grupo aplace las operaciones.

Así lo reconoce Ferroglobe en su memoria de ejercicio, indicando que a finales de 2018 tomó la decisión de “suspender temporalmente la inversión en el proyecto” debido al deterioro del mercado del silicio solar en todo el mundo. El polisilicio se utiliza en la industria fotovoltaica para la fabricación de paneles, que están en una imparable caída de precios.

Antes de la emisión del informe anual de la compañía controlada por Grupo Villar Mir, la propia empresa ya había anunciado a los medios de Ciudad Real el aplazamiento. Fue por boca del director general de FerroSolar, Benjamín Llaneza, quien explicó que la situación de mercado impedía que instalaran tan rápido como deseaban, pero que piensan en “comenzar a producir a finales de año”. “Seguimos detrás del proyecto, vamos retrasados por la situación de mercado y por la situación financiera del grupo, pero bajo ningún concepto se ha paralizado”, dijo.

Ferrosolar: un proyecto de 70 millones y 400 empleos

La puesta en marcha de este proyecto, con una inversión prevista de 70 millones, cerró definitivamente la puerta a una fábrica de idénticas características que Ferroatlántica había prometido en A Coruña dentro de un plan de inversiones que estaba condicionado a la venta de las centrales hidroeléctricas. La negativa de la Xunta a segregar los activos renovables del complejo de ferroaleaciones de Cee-Dumbría, al que está vinculado la concesión, frenó la venta y, en consecuencia, también la inversión prometida por Ferroatlántica.

El grupo puso en marcha el proyecto de Puertollano en una joint venture con Aurinka para levantar una fábrica piloto de menor capacidad productiva, para una vez optimizada, activar una segunda fase de construcción para implantar una nave de mayor tamaño. En la primera fase estaba prevista la creación de 150 empleos y en la segunda se alcanzarían los 400.  Para la financiación, Ferroatlántica contó con fondos del Ministerio de Industria.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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