Fernández de Sousa: “Sigo en mis funciones y lucharé para que Pescanova no se fraccione”

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“Todo lo que he hecho ha sido en beneficio de la empresa, a la que sigo yendo todos los días”, dice a la Cadena Ser el presidente de la compañía

23 de mayo de 2013 (10:06 CET)

Rompe su silencio tres meses después del comienzo de la crisis, reconoce errores pero, sobre todo, defiende su controvertida gestión y lanza una advertencia: “Sigo en mis funciones” y “lucharé para que no se fraccione Pescanova”. El presidente de la multinacional, apartado del cargo por el juez, reconoce en la Cadena Ser que “el silencio no ha sido un acierto, se ha escrito mucho, y se ha creado una opinión que no es buena para Pescanova, para sus trabajadores y para mí”.

Manuel Fernández de Sousa-Faro asegura que “voy todos los días a la empresa, y estoy a disposición de los administradores concursales”. “He dedicado toda una vida a Pescanova, que ha pasado en estos años de 24 a 1.500 millones de facturación”, explicó por primera vez a la periodista Pepa Bueno. Sin embargo fue muy explícito al asegurar que “el consejo sigue en sus funciones y el presidente también”. “No es frecuente la decisión del juez de nombrar administradores y no solo interventores, pero el presidente sigue en sus funciones”.

Para explicar el inicio de la crisis, aseguró que “teníamos en marzo una desinversión prevista, la salmonera de Chile, era un hecho relevante y positivo, pero también teníamos problemas de tesorería. No hay que olvidar que Pescanova emprendió, cuando había más crédito, un plan de inversiones en acuicultura. Con poco capital, los crecimientos se abordaron con crédito”, dijo para justificar su gestión.

Venta de acciones

La previsible imputación del fiscal sobre el uso de información privilegiada antes de la presentación el concurso de acreedores también ocupó parte de la entrevista. “Si me acuso, me acuso yo mismo, de haber vendido las acciones. Sigo siendo el mayor accionista a pesar de ello”. “Si no hubiera creído en la compañía no conservaría las acciones que conservo”, dijo, al tiempo que aseguraba que “vendí lo que no me quedó más remedio y que ayudó a la empresa”.

Los 27 millones de euros que ingresó por esas ventas de acciones antes del preconcurso “están en compromisos de liquidez y créditos que tengo y otros diez millones los que facilité a la empresa, por esos problemas de tesorería”. “Yo respondo de mí mismo”, matizó Fernández de Sousa. “Si tenía alguna información privilegiada era que la empresa iba mejor, y que la acuicultura, lo que nos había metido en todo esto, iba también mejor”.

Niega agujeros millonarios

Además de negar que haya un agujero de 3.000 milllones, en referencia a las deudas del grupo, el presidente de Pescanova mantiene que “lo que hemos hecho es crear valor”. “El valor de Pescanova excede con mucho lo que apunta su pasivo”, explica.

Sobre la imputación de un presunto acto de haber utilizado información privilegiada, el presidente de la compañía asegura que, “evidentemente, tendré la capacidad de defenderme”. “Podré decir la verdad y todo lo que hay. Si hubiera usado información privilegiada, hubiera vendido todo y me hubiera ido”, dijo.

“Moralmente estoy tranquilo, no debería temer a la justicia”, confesó. “Lo que he hecho fue trabajar con toda la dedicación y lo mejor que he sabido”. Y en la medida en que de mi dependa,  ayudaré a los administradores concursales en todo lo que pueda. Lucharé para que no se fraccione Pescanova”, anunció Manuel Fernández.
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