Fernández de Sousa se enfrenta hasta a 15 años de inhabilitación por la gestión de Pescanova

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Podría afrontar esta sanción si el concurso se declara culpable, ya que incurre en varios supuestos que marca la ley para su calificación

Fernández de Sousa en un acto en la sede de Pescanova con la ministra Ana Pastor / EFE

16 de abril de 2013 (19:47 CET)

Los hechos, y no las palabras (léase comunicados a la autoridad bursátil) pueden dar completamente la vuelta al proceso concursal que afronta ahora Pescanova. Y es que toda la cascada de acontecimientos precipitada en los últimos días pone en duda la calificación del concurso como voluntario, a la espera de que el titular del Juzgado de lo Mercantil número uno de Pontevedra decida. Lo cierto es que la Ley Concursal pone blanco sobre negro determinadas cuestiones directamente relacionadas con la gestión de Pescanova.

El artículo 164 de la Ley Concursal establece que el proceso será calificado como culpable cuando “antes de la fecha de la declaración de concurso el deudor hubiese realizado cualquier acto jurídico dirigido a simular una situación patrimonial ficticia” y cuando “el deudor legalmente obligado a la llevanza de contabilidad incumpliera sustancialmente esta obligación, llevara doble contabilidad o hubiera cometido irregularidad relevante para la comprensión de su situación patrimonial o financiera en la que llevara”. La venta de acciones por parte de Manuel Fernández de Sousa-Faro, que pasó de una participación del 14,2% hasta algo más de un 7%, en los meses previos a la presentación del concurso, y sobre todo, la imposición de una mayoría ficticia en el consejo de Pescanova para instar la presentación de la suspensión de pagos, incurrirían en estas causas.

Formulación de cuentas

A mayores, la ocultación de la deuda al consejo, a la CNMV y a los auditores no hace más que sumar motivos para la calificación de culpable del concurso. De acuerdo con el artículo 165 de la misma ley, se presume la existencia de dolo o culpa grave, salvo prueba en contrario, cuando el deudor o, en su caso, sus representantes legales, administradores o liquidadores, “al no haber formulado las cuentas anuales, no haberlas sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la declaración de concurso”. Pescanova se encontraría también en este supuesto.

En caso de declararse culpable, la sentencia que denomine así el concurso conllevará, además, “la inhabilitación de las personas afectadas por la calificación para administrar los bienes ajenos durante un período de dos a 15 años, así como para representar a cualquier persona durante el mismo período, atendiendo, en todo caso, a la gravedad de los hechos y a la entidad del perjuicio”. El artículo 173 de la Ley Concursal marca, además, los pasos a seguir en este caso: “Los administradores y los liquidadores de la persona jurídica concursada que sean inhabilitados cesarán en sus cargos”. “Si el cese impidiese el funcionamiento del órgano de administración o liquidación”, añade la ley, “la administración concursal convocará junta o asamblea de socios para el nombramiento de quienes hayan de cubrir las vacantes de los inhabilitados”.

Sanciones de la CNMV y querellas de accionistas

Abierta ya la vía penal con las querellas que preparan accionistas como Luxempart, Iberfomento y Damm, según desveló Economía Digital, la calificación de culpable del concurso “no vinculará a los jueces y tribunales del orden jurisdiccional penal que, en su caso, entiendan de actuaciones del deudor que pudieran ser constitutivas de delito”.

Además de estos supuestos, Pescanova también podría enfrentarse a sanciones de la CNMV derivadas del incumplimiento de los requerimientos del regulador bursátil. Precisamente este martes, el organismo que preside Elvira Rodríguez tumbó, una vez más, las cuentas relativas al segundo semestre de 2012 presentadas por la multinacional y anunció que "los procedimientos sancionadores que pudieran derivarse de estos hechos o cualesquiera otros relacionados con la situación de la compañía Pescanova seguirán su curso de conformidad con la normativa de aplicación". 

Banca acreedora

En estos momentos, el futuro de Manuel Fernández de Sousa en Pescanova semeja incierto. La banca acreedora ha decidido plantarse e indica que no habrá nuevas negociaciones con la multinacional para afrontar el concurso de acreedores mientras que no haya un cambio de gestión en el grupo. Los contínuos retrasos de la compañía gallega a la hora de dar a conocer su deuda real y el anuncio de la venta de acciones de espaldas al supervisor bursátil no ha sentado nada bien entre las entidades con las que el grupo tiene deuda.

“Antes, tan sólo las entidades extranjeras eran las que apostaban por la salida de Fernández de Sousa, ahora mismo el clamor es general en toda la banca. No habrá negociaciones si son con este gestor”, explican fuentes de la banca acreedora que sostienen que “todo parece indicar” que el empresario gallego no permanecerá “mucho tiempo” en su actual cargo.
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