Fernández de Sousa intenta blindarse con las filiales de Pescanova al margen del concurso

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Traspasó funciones de ejecutivos y trabajadores desde la matriz a otras empresas del grupo antes del consejo

Imagen de archivo de una junta de accionistas | EFE

07 de abril de 2013 (00:45 CET)

Pescanova continúa recibiendo llamadas al orden. A la advertencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que requirió de nuevo a la pesquera información sobre sus cuentas bajo amenaza de sancionarla, se sumó este sábado la petición de los trabajadores de Comisiones Obreras en la compañía, que urgen una reunión con el consejo para conocer la "situación real" de la empresa y su plan de viabilidad. El consejo de administración de esta semana, que se presumía clave para determinar el agujero contable del grupo, acabó con la empresa enfrentada a BDO, su auditor desde el año 2001, y los trabajadores envueltos en incertidumbre después de que la pesquera solicitara el concurso de acreedores. También pide certezas la banca, obligada a provisionar el 25% de la deuda con la entrada en proceso concursal, en donde se comienza a hablar de las pérdidas ocultas de Pescanova más que del mapeado de su deuda.

Nada parece casual tampoco esta vez. El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, llegó al crítico consejo del jueves después de haber implementado cambios en las líneas directivas del grupo, traspasando las funciones de ejecutivos y otros trabajadores de la matriz, Pescanova SA, a las cúpulas de las filiales. Esos movimientos se interpretan, en fuentes cercanas a la compañía, como un paso previo muy calculado de cara a la presentación del concurso de acreedores. Las recolocaciones de personal se habrían acelerado en los últimos días, según las mismas fuentes.

Las filiales, al margen


Así, esas fuentes señalan que el objetivo que persigue el presidente de la multinacional es circunscribir la suspensión de pagos a la matriz, Pescanova SA, que opera como eje del negocio, sin actividad comercial ni productiva, dejando al margen las filiales, donde reside realmente la estructura del grupo. De hecho, en el comunicado a la CNMV enviado por Pescanova en la madrugada del viernes se hacía referencia exclusivamente a la presentación del concurso de acreedores por parte de Pescanova SA.

En la reunión mantenida el día después del consejo entre algunos de los comités de empresa y representantes de la dirección, Pescanova trató de tranquilizar a los trabajadores en este sentido. Según transmitió Comisiones Obreras, les aseguró que el proceso concursal afectaba a la matriz, y no a las filiales.

En crisis similares precedentes, como la de Martinsa-Fadesa, con suspensión de pagos incluida, inicialmente el concurso de acreedores afectó solamente a la matriz del grupo constructor, procedimiento que tuvo su continuidad, en esa ocasión, con la suspensión de pagos, diferenciada, de las filiales.

Pólizas D&O para los consejeros


Tal es la tensión en el seno de la compañía que algunos miembros del consejo de administración, durante las últimas semanas, y viendo lo que se avecinaba, ya han establecido líneas de cobertura legal ante posibles acciones judiciales y de responsabilidad ante terceros. Así, habrían preparado e incluso suscrito las conocidas como pólizas D&O (directors and officers), que cubren el patrimonio personal de los administradores ante posibles quebrantos y procedimientos judiciales derivados de eventuales negligencias en la gestión de la compañía.

De acuerdo con fuentes del sector, una de las aseguradoras que estaría negociando estas pólizas es la multinacional ACE Insurrance, con cobertura de un límite de hasta 25 millones de euros. A este tipo de pólizas de D&O se suele recurrir en situaciones de concurso de acreedores, a título individual, por parte de los miembros de los consejos de administración de las compañías en suspensión de pagos.

El cifrado de la deuda

Todas las precauciones parecen pocas, después de que las alarmas volvieran a dispararse tras el consejo del jueves. Pescanova presentó a la CNMV información sobre sus cuentas, sin que el consejo ni los auditores avalaran la documentación, y acabó de nuevo bajo amenaza de sanción del regulador, que la consideró “insuficiente” e “incompleta”.

Según fuentes próximas al proceso, esta documentación reflejaría una deuda próxima a los 2.700 millones, 1.200 millones más que el pasivo reconocido por la empresa en septiembre, 1.522 millones, según informó el diario El País. Sin embargo, expone el diario, la cuantía puede elevarse todavía más. Un primer análisis de las cuentas arrojaría ya un desequilibrio de 1.400 millones, es decir, elevaría la deuda hasta los 2.900 millones aproximadamente, según fuentes próximas a la auditoría.

Los problemas de las auditoras

Y mientras los números siguen sin aclararse, Pescanova ha emprendido un enfrentamiento abierto con BDO, su auditora desde hace más de una década. La semana que viene presentará una demanda contra ellos en la que ya trabaja el despacho de abogados Albiñana & Suárez de Lezo. Todo ello, después de que el consejo de administración acordase, con la disidencia de cinco de sus miembros, solicitar al juzgado Mercantil competente la revocación del nombramiento de BDO como auditores.

La auditora no ha querido entrar en valoraciones, se ha limitado a asegurar que mantiene una posición firme y que estudiará las acciones a emprender. En fuentes próximas al conflicto, sin embargo, hablan de la dificultad de BDO para acceder a los datos de la compañía, principalmente, en lo relativo a las cuentas de las filiales.Según estas mismas fuentes, la auditora habría requerido documentación a Pescanova sin éxito. La compañía, por su parte, sostiene que BDO no realizó bien su trabajo.
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