Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado / E.P.

Feijóo no fue de paseo: marca perfil propio ante la dirección del PP

El presidente de la Xunta traslada que no tiene intención de competir por la silla de Casado, pero que el partido no puede dejarse arrastrar por Vox

Un escenario y dos discursos, al menos dos, entre bambalinas. Alberto Núñez Feijóo acudió este miércoles al comité ejecutivo del PP para recibir aplausos, estrechar manos y fijar posición. Esto último podría no haberlo hecho y conformarse con las felicitaciones al hombre del momento, el de las cuatro mayorías absolutas. Sin embargo, llegó a Madrid alertando contra los populismos “de los dos extremos” y advirtiendo que el Partido Popularno puede cambiar sus principios por modas” porque “no es un partido frívolo, sino un partido de Estado”.

Tras la conjura de unidad en torno al barón gallego en la función principal, Feijóo dejó dos ideas claras que casi todo el mundo tenía claro. Por un lado, que no tiene intención alguna de competir por el trono del PP en Madrid. Eso no significa que ante un futuro congreso nadie llame a su puerta o que el dirigente de Os Peares no cambie de opinión, al fin y al cabo, dijo hace ocho años que dos mandatos en la Xunta eran suficientes y ya va por el cuarto. Pero a día de hoy, la puerta de Madrid está cerrada y parece difícil que vaya a abrirse.

La segunda idea es que el PP debe volver al centro del tablero y no perseguir a Vox al este de la derecha. Para Feijóo esto conlleva un viraje en la estrategia actual de Pablo Casado para buscar discursos más moderados e impulsar perfiles como el de Ana Pastor, quien siempre aparece como figura de consenso cuando se produce un choque interno en el partido.  Pero también implica arrinconar a Vox en un extremo e identificarlo con el populismo que, a su juicio, representaría Podemos en la izquierda.

Dos líderes y dos relatos

A pesar de que las líneas maestras del PP gallego son de sobra conocidas, el mensaje de Feijóo es importante porque fija la posición del mandatario autonómico una vez superada la campaña electoral y es discrepante con la de la dirección del partido. Pero además alienta al sector crítico, la llamada ala moderada, desde donde ya se están promocionando nombres para la cúpula como el del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

Por otro lado, erosiona el poco consolidado liderazgo de Pablo Casado, que ahora lidia también con el enfado de los populares vascos tras el mal resultado electoral y con la rebelión del PP catalán respecto a la alianza con Ciudadanos.

El presidente del partido se mantuvo firme respecto a su estrategia en la oposición y aseveró que nadie tiene que llevar al PP a la “moderación” porque “siempre estuvo en ella”. Casado conminó a los cargos del partido a no caer en el “anzuelo que siempre lanza la izquierda sobre la supuesta crispación". "Solo es la sombra de sus actos, el eco de sus insultos y el reflejo de su propaganda. Ya les tenemos demasiado calados", proclamó. En el homenaje a Núñez Feijóo, había dos relatos distintos en las dos figuras clave del partido en ese momento.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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