Feijóo acorta con la patronal eólica las distancias que marcó Soria

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Las empresas creen ahora que el Gobierno gallego está dispuesto a defender sus intereses en Madrid

Parque eólico de Iberdrola en EEUU

19 de octubre de 2013 (23:20 CET)

Hace tres años el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tumbó el concurso eólico puesto en marcha por el bipartito e instauró uno propio, realizado por el Gobierno popular. Entonces la situación era bien distinta a la de ahora. El viento era un proyecto estratégico que generaría miles de puestos de trabajo en la comunidad. La crisis y las reformas en el sector que introdujo el Ministerio de Industria de José Manuel Soria fueron apagando esa llama y distanciando a la patronal del Gobierno de la Xunta. Hasta esta semana.

El presidente aprovechó el Debate del Estado de la Autonomía para tender puentes entre las empresas del viento gallego y el Gobierno autonómico. La patronal parece satisfecha y cree que Feijóo está dispuesto a “dar la batalla” en Madrid.

Conflicto gallego


Las relaciones estaban muy debilitadas. En Galicia hay instalados 3.289 megavatios eólicos y quedan por instalar 3.600 más. En el ámbito gallego, las empresas cargaron duramente con el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, una tasa que se aplica a los parques de aerogeneradores. El Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) resolvió que los parques eólicos no debían estar sometidos a este impuesto ya que no pueden equipararse a una concesión administrativa. La Xunta, sin embargo, recurrió la decisión ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Pero a pesar del recurso de la Xunta en marcha, esta semana Feijóo dio un paso atrás. El Gobierno gallego impulsará una bonificación del 92%, con lo que el tipo a aplicar en las autorizaciones de los parques pasará del 4% actual al 0,3%. La rebaja afectará a cualquier tipo de planta renovable. También habrá, según dijo el mandatario gallego, el doble de bonificación fiscal en la repotenciación de los aerogeneradores y una modificación del decreto que regula la modernización de los molinos eólicos.

La realidad es cruda. La previsión de la Consellería de Economía pasaba por tener aprobadas las concesiones de todos los parques eólicos en 2012, pero ese objetivo ha quedado desechado. Feijóo ha rebajado esta primera meta hasta conformarse con poder ver en esta legislatura parte de las inversiones eólicas en funcionamiento.

Frentes abiertos con Madrid


Pero eso no está únicamente en la mano de Feijóo. Fuentes de la patronal eólica aseguran que, más allá de las rebajas fiscales anunciadas por la Xunta, su situación sigue siendo desesperada. La semana que viene ofrecerán colaboración al Ejecutivo autonómico para poner en marcha medidas que consigan que los proyectos eólicos echen a rodar definitivamente en Galicia. “Estamos muy satisfechos con los anuncios y vemos que, ahora, hay voluntad de cambiar las cosas”, aseveran.

Y es que si las distancias de patronal eólica y Xunta se acortan, las que se han instaurado con el Gobierno central parecen irremediables. La Asociación Eólica de Galicia (EGA) se sumó este verano a las alegaciones presentadas por la patronal del sector en el Estado contra el Anteproyecto de Ley del Sector Eléctrico, impulsado para combatir el déficit tarifario. Sostienen que derivará en el desmantelamiento de la industria y en la pérdida de miles de empleos.

El conflicto arrancó ya a comienzos de 2012, cuando Soria procedió a eliminar las primas a las renovables mediante un real decreto.
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