Ramón Mejuto, arropado por los trabajadores de Hércules de Armamento en una comparecencia pública | EFE

La nueva Fábrica de Armas cumple tres años en blanco

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Este viernes se cumplen tres años desde que Hércules de Armamento ganó la concesión de una fábrica a la que no ha logrado devolver la carga de trabajo

Pablo Barro

Economía Digital 

Ramón Mejuto, arropado por los trabajadores de Hércules de Armamento en una comparecencia pública | EFE

A Coruña, 13 de septiembre de 2017 (06:00 CET)

El próximo 15 de septiembre se cumplen tres años desde que Hércules de Armamento se proclamó vencedora del concurso público para hacerse con la concesión de la antigua Fábrica de Armas de A Coruña, superando en puntuación a la propuesta del grupo IFFE. Pero en este tiempo, lejos de devolver a la factoría a su época de explendor, la empresa no ha sido capaz de cumplir con los requerimientos del Ministerio de Defensa, titular de las instalaciones, ni tampoco de lograr carga de trabajo suficiente para mantener la actividad.

Según las últimas cuentas presentadas por Hércules de Armamento (HdA), correspondientes al ejercicio 2016, las ventas apenas le reportaron 48.984 euros, una cantidad con la que le fue imposible atender los pagos a proveedores y trabajadores, que ya han denunciado su situación públicamente y también en los juzgados. Por otra parte, las pérdidas en el ejercicio ascendieron a 1,18 millones de euros, lo que contribuyó a elevar la deuda hasta los 5,1 millones de euros.

Las ventas de HdA no alcanzaron los 50.000 euros, mientras que las pérdidas superan el millón

El próximo año, también en septiembre, se cumplen 60 años desde que la factoría abrió sus puertas. Está en manos del Ministerio de Defensa que Hércules de Armamento llegue a soplar las velas o no. De momento, la empresa ha cumplido con el pago del canon anual –lo cubrió el aval que tramitó al inicio de la concesión– , pero incumple otros compromisos adquiridos, como el de mantener desde el primer año una plantilla de 155 trabajadores (en la actualidad solo acuden varias decenas de empleados a las instalaciones de Pedralonga), o el de contar con un socio financiero. Sin embargo, esta últ.ima circunstancia puede cambiar.

Inyección de capital

Hace unos meses, Ramón Mejuto, el máximo responsable de Hércules de Armamento, anunciaba conversaciones avanzadas con varios pretendientes. Uno de los nombres que sonó con más fuerza fue el de Mecanizados Escribano, una firma madrileña que retiró su oferta después de que la Xunta se negase a financiar sus planes. 

Si finalmente consigue esa inyacción de capital, HdA lo tiene claro: destinará la mayor parte de los fondos a cubrir deudas. De esta manera, una vez saldadas las cuentas con las administraciones, la compañía podrá presentarse a concursos públicos o materializar los contratos en los que ha estado trabajando en los últimos meses, especialmente después de recuperar el permiso para fabricar armas, algunos de los cuales ya cuentan con el visto bueno de Defensa y garantizarían carga de trabajo para varios años

La llegada del inversor se erige, pues, como la única vía que tiene la Fábrica de Armas de A Coruña de seguir cumpliendo años con las puertas abiertas. El tiempo empieza a correr en su contra. El próximo mes, Hércules de Armamento deberá hacer frente al pago del canon (ya sin aval que lo respalde) si no quiere perder la concesión. Las negociaciones deberían, por tanto, comenzar a dar sus frutos en las próximas semanas con el fin de garantizar la actividad industrial.

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