Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña, con los socios de Tranvías en una imagen de archivo/ Compañía de Tranvías

Una demanda millonaria amenaza la concesión del bus de A Coruña

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Tranvías planea reclamar el lucro cesante en caso de perder la concesión; el Concello quiere el ok de Bruselas para alargar el contrato abarantando el billete

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña, con los socios de Tranvías en una imagen de archivo/ Compañía de Tranvías

en A Coruña, 31 de agosto de 2017 (06:00 CET)

La Compañía de Tranvías, la rentable concesionaria del transporte urbano en A Coruña, guarda una bala en la recámara para afrontar la extinción de su contrato con el Concello, que si bien vencía en 2024, quedó extinguido este mismo año en aplicación de la normativa europea. La concesionaria deja claro en su memoria de ejercicio que no está de acuerdo con la interpretación que hace el Consistorio del reglamento y que, tras presentar un recurso de reposición que ya ha sido rechazado, continuará la batalla legal si le retiran la concesión.

La empresa señala específicamente que “ha abierto un recurso de reposición previo al contencioso administrativo contra la decisión acordada por el Consistorio y en reclamación de la indemnización por lucro cesante que la extinción del contrato de prestación de la concesión supone para la compañía”. La reclamación del lucro cesante no es cosa menor, pues durante el año pasado facturó 23,8 millones, tuvo un resultado de explotación de casi seis millones y cerró con beneficios después de impuestos de 4,5 millones. Más si se tiene en cuenta que, finalizados los dos años de prórroga, restarían todavía otros cinco para completar los establecidos en el contrato inicial, hasta 2024.

La concesionaria del bus de A Coruña cerró con 4,5 millones de beneficio y repartío otros 2,6 millones en dividendos

La previsible batalla judicial a la que alude la Compañía de Tranvías en su memoria de ejercicio, detallando que “ha contratado a un prestigioso bufete de abogados comunitarios para asesorarse”, está actualmente en suspenso, dentro del proceso de diálogo entablado entre el Gobierno municipal y la empresa. El enredo parte del artículo 8.3 del Reglamento europeo CE137012007 que obliga a extinguir las concesiones adjudicadas sin concurso público al alcanzar los 30 años. La de Tranvías es de diciembre de 1986.

El Concello maniobra para abaratar el billete

El Concello dio por extinguida la concesión, rechazando el recurso de reposición de Tranvías y después de consultar a Bruselas sobre la aplicación del reglamento. Posteriormente, se acogió a una de las excepciones que prevé la normativa para prorrogar dos años más la concesión, un mecanismo para evitar desórdenes importantes en servicios públicos básicos.

Ese es el plazo actual, pero implica que en diciembre de 2018 expiraría el contrato y habría que sacar a concurso el servicio. El equipo de Xulio Ferreiro optó por la otra alternativa, solicitar una autorización excepcional a Europa, prevista en la misma normativa, para prolongar hasta 2024 la relación con Tranvías. De esta manera, evitaría entrar en una batalla judicial y podría renegociar con la concesionaria para abaratar el billete o incorporar nuevas bonificaciones para los usuarios.

El Concello abonó el año pasado 8,9 millones a la concesionaria por las bonificaciones en los billetes

La Compañía de Tranvías ha ganado 3,9 millones en 2015 y 4,5 millones en 2016, repartiendo a sus socios 4,8 millones en dividendos entre los dos años, razón por la que el Consistorio entiende que hay margen para abaratar el billete. Actualmente, los precios bonificados para los usuarios en sus distintas modalidades a través de la tarjeta Millenium llevan aparejados un desembolso de más de ocho millones para las arcas municipales, que van a parar a Tranvías en forma de compensación por los descuentos. Fueron 8,9 millones el último año y 8,6 millones en 2015.

“Aunque la situación expuesta no está exenta de intranquilidad por el riesgo que entraña, existen fundadas razones de índole jurídico y económico, que hacen confiar a los miembros del consejo de administración en que la respuesta de la Comisión (Europea) resulte ser favorable para los intereses de la sociedad”, recalca en su memoria de ejercicio Tranvías. 

La concesionaria alegó en su momento que no había por qué interpretar el plazo de 30 años desde 1986, el inicio de la concesión, puesto que posteriomente se hicieron modificaciones sustanciales del contrato. Aludía en concreto a 1.996, cuando se amplió el servicio que prestaba la empresa para incoporar el tranvía turístico. 

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