El stand de Comapa en la feria Alimentaria.  La empresa está presidida por Blai Parés, destacado empresario cárnico catalán aunque muy discreto.

Esta es Comapa, la empresa en el epicentro de la trama del jamón podrido

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El distribuidor Comapa, líder de ibéricos en España y en el centro de la trama del jamón podrido, está en el punto de mira por los jamones en mal estado

David Placer

El stand de Comapa en la feria Alimentaria. La empresa está presidida por Blai Parés, destacado empresario cárnico catalán aunque muy discreto.

14 de julio de 2018 (04:55 CET)

En el centro de la trama de los jamones podridos, que vende productos cárnicos en mal estado como si fuesen aptos para el consumo y que investigan los tribunales por un delito contra la salud pública, tiene como actor central a Comapa, la distribuidora líder de ibéricos en España y cuya facturación se ha disparado durante los últimos años.

Las autoridades sanitarias y la Guardia Civil han descubierto naves clandestinas y camiones llenos de una trama de 30 empresas con jamones podridos, embutidos con moho y en mal estado y carne caducada de hasta hace cinco años que se reetiquetaban, se “adecentaban” y se vendía como nuevas, tal como ha destapado este diario en exclusiva hace tres semanas.

En todas las inspecciones se han encontrado productos de un mismo distribuidor: Comapa, una empresa desconocida para el gran público pero que maneja más de 80 marcas de jamones y que disparó su facturación hasta más de 420 millones de euros el año pasado.

Cuatro supermercados impulsan a Comapa

El principal cliente de Comapa es Carrefour. La empresa vende sus jamones más baratos a la cadena francesa de hipermercados franceses con precios agresivos. Carrefour ha querido utilizar el jamón low cost como producto gancho, como hacen otros supermercados con el aceite o la leche.

La política del jamón barato a cualquier precio ha hecho que Carrefour venda jamones a precios insólitos. Una reciente promoción ventiló jamones Sierra Alpujarra de Comapa a 25 euros la unidad (7 kilos de media). Los productores se han preguntado cómo es posible vender a un precio tan barato. Incluso, la asociación de jóvenes ganaderos de Cuenca ha denunciado a Carrefour por venta a pérdidas por estos jamones, al pensar que se trataba de dumping.Pero este diario ha podido saber que no se trata de venta a pérdidas sino de jamones vendidos por Comapa a precios imposibles.

Los jamones a precios baratos han metido en graves problemas a Carrefour. El jamón Sierra Aplujarra, que se vendió en 25 euros, estaba contaminado larvas de moscas. Los consumidores formularon quejas en varias provincias españolas por la presencia de gusanos. Los servicios sanitarios activaron el año pasado una investigación a Carrefour por estas denuncias, pero la empresa no se mostró colaboradora, según fuentes cercanas a la investigación.

Hace apenas dos semanas, Carrefour se vio obligada a retirar todos los jamones Oro de la Ermita, incluida en una alerta sanitaria emitida por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, Aecosan, a petición de las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana.

Carrefour es un gran cliente de Compa, pero no es el único. Makro es otro de sus principales clientes y en el listado de grandes supermercados también se encuentran Ahorramas y Consum. Ahorramás compra casi en exclusiva los jamones Trevedul, cuyas partidas en mal estado fueron hallados en las naves investigadas.

“Comapa es la nave nodriza. Mueve los jamones entre sus distribuidores y empresas que están bajo su control”, explica un trabajador de una de las naves cerradas en Extremadura por manipular jamones y embutidos en mal estado.

Comapa puede vender unos 150 millones de euros a las cuatro cadenas de supermercados. Entonces, ¿de dónde proceden el resto de sus ingresos? Los investigadores han puesto en la lupa al proveedor estrella de Carrefour e investigan si el dinero que mueve la trama empresarial de jamón podrido podría suponer su principal fuente de ingresos.

La cúpula difusa de la carne

Al inicio de las investigaciones sobre la trama del jamón, Comapa negó cualquier vinculación con las empresas inspeccionadas y con los imputados. Pero la incautación de mercancía de la compañía apunta en dirección contraria.

Comapa está presidida por Blai Parés Dachs, pero uno de sus hombres fuertes permanece en la sombra y no figura en los registros de la empresa. Se trata de David Álvarez, uno de los ejecutivos de la cúpula y que está al frente del comité encargado de enfrentar la mayor crisis empresarial y de reputación de su historia.

Osona Intensiva es el propietario de la empresa y el gigante cárnico Vall Companys mantiene el 29% de las acciones. En el sector, un rumor corre como pólvora. La compañía catalana quiere vender sus acciones y huir cuanto antes de Comapa.

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