Endesa y Gas Natural esperan el favor de Rajoy para salvar la térmica gallega

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Pedirán al Gobierno que aporte financiación para las millonarias inversiones exigidas por Bruselas en As Pontes y Meirama

Central térmica de Endesa en As Pontes | EFE

13 de octubre de 2013 (04:31 CET)

Afrontar inversiones millonarias en un entorno desfavorable. Es es el dilema que enfrentan Endesa y Gas Natural, obligadas a reformar sus plantas de carbón en Meirama y As Pontes para adaptarlas a la Directiva de Emisiones Industriales de la UE. Las compañías deben decidir antes de que finalice el año si desembolsan cientos de millones --se estima que cerca de 300, aunque ninguna de las compañías ha puesto cifra a la reforma-- para rebajar a la mitad sus emisiones hasta 2020 o si, por el contrario, prefieren ahorrar ese gasto y echar el cierre ese mismo año clausurando las centrales térmicas gallegas.

En el feudo de Endesa, en As Pontes, el pleno municipal (PSOE, PP, BNG y Compromiso por Galicia) aprobó una declaración institucional para pedir a la Xunta y al Gobierno central que negocien una moratoria en los plazos de decisión marcados por la directiva europea. Y en esa misma línea están también las eléctricas. Quieren que Mariano Rajoy y el ministro de Industria, José Manuel Soria, den un paso hacia delante y presionen en Europa para ganar tiempo, alargar los plazos para que la tormenta calme y la economía mejore. Pero no es la única petición de las compañías. También requerirán al Gobierno ayudas para financiar las millonarias reformas a través de líneas de crédito o un mecanismo equivalente. Sin esas dos condiciones, no están dispuestas a moverse.

Entre otros motivos, porque la demanda eléctrica no se reactiva, la carga impositiva ha subido y las centrales están en pérdidas.

Juego de presiones


No es una postura exclusiva de Gas Natural y Endesa, sino un posicionamiento del sector, castigado por la continuada caída de la demanda y el incremento de las tasas a la generación eléctrica. Endesa, por ejemplo, ha dejado de ingresar cerca de 400 millones en el último año debido al aumento impositivo, más del doble de lo que necesitaría para reformar la central de As Pontes.

¿Tienen posibilidades de ganar el pulso? Cuando menos, siguen una lógica. Entienden que en el horizonte 2020, cuando las centrales deberían estar plenamente adaptadas a la directiva europea, la crisis estará superada y la demanda eléctrica crecerá. “Si las centrales no se adaptan, España va a tener un déficit de potencia instalada y va a ser más complicado y más caro hacer centrales nuevas que reformar las actuales”, razonan en una de las compañías.

Un mal momento


Esa es la teoría, que viene acompañada de una crítica abierta a la gestión del Ministerio de Industria. La aplicación de nuevas normativas para corregir el déficit de tarifa ha penalizado a la térmica con nuevos impuestos, como el céntimo verde o la tasa de generación. Si sumamos el desfavorable contexto económico y la contracción de la demanda, las eléctricas acumulan razones para replantearse sus inversiones en la reforma de las centrales, de las que dependen más de mil empleos directos e indirectos en Galicia.

Más si cabe cuando ya acometieron una remodelación millonaria para adaptarse a las exigencias de Kyoto. Ahora la reforma sería más pequeña, “pero una reforma pequeña de cientos de millones”, concluyen fuentes del sector.
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