Encrucijada en la Fábrica de Armas: impugnar el concurso paralizará casi un año el proyecto

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Un recurso exitoso provocaría que todo el proceso de adjudicación volviese a comenzar de cero

Foto de archivo de una marcha contra el cierre de la Fábrica de Armas | EFE

05 de octubre de 2014 (04:01 CET)

El rival de Hércules de Armamento en la pelea por hacerse con la gestión de la Fábrica de Armas de A Coruña, el grupo IFFE, impugnará el concurso. Lo ratificó la compañía esta semana, aunque el posible recurso estuvo sobre la mesa de los socios casi desde que Defensa reveló las puntuaciones de los dos competidores, otorgando a Hércules de Armamento la mejor nota. Desde entonces, la tensión ha ido en aumento. Principalmente, porque sindicatos y ex trabajadores han cargado con dureza contra el proyecto ganador y los socios que lo capitanean, sembrando dudas sobre la solvencia de la empresa.

El tercero en discordia, IFFE, no se moverá hasta que Defensa otorgue la adjudicación definitiva a Hércules de Armamento. Cuando esta se produzca, tendrá un mes para presentar alegaciones y, cerrada esta fase, se abrirán otros dos meses para el contencioso administrativo. La sociedad agotará el camino legal para encontrar un recurso que prospere y revierta su desfavorable situación. Tiene confianza en que su proyecto para la antigua Santa Bárbara es mejor y duda de la solvencia de su rival, que poco ha desvelado respecto a la hoja de ruta que seguirá cuando aterrice en las instalaciones. Sin embargo, IFFE también reconoce que tiene un problema: el factor tiempo.

Hacer frente a los plazos

Impugnar el concurso implica, precisamente, ir contra el concurso público orquestado por Defensa, no contra Hércules de Armamento. Si el recurso prospera, por tanto, lo que conseguiría IFFE es provocar la anulación del concurso. Los tres meses para presentar las pertinentes reclamaciones o, directamente, el contencioso administrativo se alargarían hasta seis meses para resolver sobre el recurso planteado. Una victoria provocaría que el procedimiento comenzase de nuevo, obligando a Defensa a abrir un nuevo concurso público. Difícilmente el nuevo gestor podría ponerse a los mandos de las instalaciones de Pedralonga antes de un año.

Que se alargue el proceso tiene para IFFE un mal añadido, ya que debe de afrontar encargos de sus clientes, con los que ya apalabró entregas. El plan de la compañía, en caso de que la gestión de la Fábrica de Armas siga en el aire, es trabajar desde la planta de uno de sus socios en Vigo y atender desde allí los compromisos adquiridos. De hecho, el 25 de octubre ya tendrá que realizar las primeras entregas.

Las otras vías

Aunque la impugnación del concurso sea, por ahora, una situación hipotética, el problema de los plazos explica mucho sobre lo que está sucediendo estos días. IFFE espera que desde el lado político, Concello de A Coruña o Xunta de Galicia, o desde el sindical, con UGT o los 61 extrabajadores de la Fábrica de Armas haciendo frente común contra Hércules de Armamento, se pueda provocar un cambio de rumbo en el proceso, ahora que todavía no se ha producido la adjudicación definitiva.

Por ello la empresa presentó al alcalde Carlos Negreira su proyecto tiempo después de que se conocieran las puntuaciones del concurso público. Y por ello los trabajadores se movilizaron este mismo sábado, llevando bajo el brazo documentos para el delegado de Gobierno, Samuel Juárez, que cuestionan la solvencia y viabilidad del proyecto de Hércules de Armamento. UGT ha ido incluso un paso más lejos y ha denunciado ante Hacienda a la sociedad, pidiendo que se investigue la declaración del IVA correspondiente al cuarto trimestre de 2013 y a los dos primeros trimestres de 2014 por posibles irregularidades.

Cada uno quema sus balas en una batalla que se recrudeció sobremanera, curiosamente, después de que mediase un concurso público convocado para dotar de nueva vida a la antigua Santa Bárbara.
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